Crimen de odio en la carretera: asesinan a dos activistas LGBT+ tras Marcha del Orgullo

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Jesús Laiza González e Isaí López Rodríguez.

LANOTA.-   La noche del domingo 29 de junio se tiñó de luto e indignación. Jesús Laiza González e Isaí López Rodríguez, activistas incansables por los derechos de la comunidad LGBT+ en Hidalgo, fueron brutalmente asesinados cuando regresaban de la Marcha del Orgullo en la Ciudad de México. Su crimen —cometido con saña y a plena luz del desprecio— ha desatado una ola de exigencias que, hasta ahora, han chocado contra el muro de la indiferencia institucional.

Los cuerpos sin vida de Jesús e Isaí fueron hallados dentro de un vehículo Renault Kwid, color plata, en un tramo de la carretera que conecta Tizayuca, Hidalgo, con Hueypoxtla, Estado de México. Según los primeros reportes, fueron perseguidos y atacados a balazos por sujetos armados. No hubo advertencias, no hubo palabras: sólo plomo. Como si su existencia fuera un crimen.

Hasta hoy, no hay detenidos. No hay líneas de investigación claras. No hay una respuesta digna del horror que representa este doble asesinato. Sólo el silencio de las autoridades, que se acumula como una segunda agresión sobre sus memorias.

ACTIVISTAS QUE TRANSFORMABAN

Jesús Laiza no era un desconocido. Era secretario de Diversidad en Espacio Hidalgo y colaborador del Partido del Trabajo (PT). Su trabajo por la inclusión y el reconocimiento de los derechos LGBT+ lo convirtió en una figura clave en la lucha por la igualdad en la entidad. Isaí, su pareja y compañero de causa, caminaba con él esa ruta de transformación desde el mismo frente.

Ambos regresaban de la Marcha del Orgullo LGBT+ en la capital del país, un espacio de celebración que, para ellos, terminó en tragedia.

CRIMEN DE ODIO Y ESTADO AUSENTE

La noticia fue dada a conocer un día después, el lunes 30 de junio, por colectivos de diversidad sexual que no tardaron en calificar el ataque como un presunto crimen de odio. Las organizaciones Diversidad con Orgullo y Seiinac recordaron el riesgo constante que enfrentan las personas defensoras de derechos humanos en México, especialmente aquellas que alzan la voz desde la disidencia sexual.

La Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México (CDHCM) también se pronunció, condenando el crimen y exigiendo una investigación sin revictimización, con perspectiva de género y diversidad sexual. Pero más allá de los comunicados, la justicia sigue sin moverse.

UN PAÍS MORTAL PARA LA DIVERSIDAD

Jesús era familiar de Jorge Laiza, ex titular del Instituto Municipal de la Juventud y Deporte de Tizayuca. Su activismo lo llevó a colaborar en eventos con la administración estatal y a ser parte de iniciativas que buscaban una sociedad más justa e incluyente.

Pero en México, eso cuesta la vida. De acuerdo con la organización Letra S, tan sólo en 2024 han sido asesinadas al menos 80 personas LGBT+. En los últimos tres años, el conteo supera los 230 crímenes. No son números: son historias rotas, cuerpos silenciados, sueños truncados.

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