LANOTA.- El silencio tras las rejas de Ovidio Guzmán está por romperse. A casi dos años de su extradición, el hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán ha decidido dar un paso que podría cambiar no solo su destino, sino el equilibrio del crimen organizado en México: quiere declararse culpable ante la justicia de Estados Unidos.
Y no lo haría en cualquier tribunal. La Corte Federal del Distrito Norte de Illinois, donde se encuentra detenido, sería el escenario del acuerdo que permitiría trasladar el caso desde Nueva York y desechar los cargos pendientes en aquella jurisdicción. A cambio, “El Ratón” colaboraría en un acuerdo de culpabilidad cuyos detalles permanecen, por ahora, envueltos en misterio.
LA SOMBRA DEL CÁRTEL DE SINALOA
El documento judicial fechado el 30 de junio y firmado por Ovidio, revela su intención: “Deseo declararme culpable del delito imputado… y renunciar al juicio en el Distrito Sur de Nueva York”. La frase encierra años de operaciones clandestinas, violencia y poder.
Pero este movimiento no es aislado ni casual. Semanas antes, su familia —al menos 17 personas, incluida su madre, su hermana y varios sobrinos— cruzó discretamente la frontera hacia Estados Unidos, protegidos por el programa de parole humanitario. Lo hicieron con maletas, más de 70 mil dólares en efectivo y un destino confidencial, custodiados por el FBI y los US Marshals. Un éxodo que parece coordinado con la inminente colaboración de Ovidio con las autoridades.
EL COSTO DE LA COLABORACIÓN
Hasta ahora, no se ha revelado qué obtendrá a cambio el hijo del “Chapo”. ¿Una reducción de condena? ¿Protección para su círculo más cercano? ¿Un testimonio que delatará a otros miembros de Los Chapitos, o incluso a aliados políticos o empresariales? El abogado Jeffrey Lichtman asegura que los familiares no enfrentan cargos, pero el silencio oficial solo alimenta las conjeturas.
MÉXICO SE ENTERA TARDE
El traslado de la familia no fue notificado al gobierno mexicano. La presidenta Claudia Sheinbaum exigió una explicación formal, al señalar que decisiones unilaterales como esta “generan obstáculos en la cooperación bilateral”. El secretario Omar García Harfuch fue más directo: “Es evidente que si su familia se va ahora, es por esta negociación”.
La frase sugiere lo que muchos temen: que Ovidio está a punto de hablar. Y lo que diga puede sacudir no sólo a sus antiguos aliados, sino a estructuras enteras de poder.
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