LANOTA.MX. En Torreón, Coahuila, un fraude disfrazado de vocación dejó a decenas de familias destrozadas. Silvia “N”, una mujer que se hacía pasar por médica veterinaria, fue descubierta operando sin cédula profesional y en condiciones insalubres. Su consultorio, en lugar de ser un refugio para mascotas enfermas, era un espacio de horror donde perros morían por negligencia, desnutrición y abandono.
El caso recuerda al escándalo de Marilyn Coté, la falsa médica que engañó por años en el ámbito de la salud humana. Como ella, Silvia “N” construyó su vida sobre una mentira. No solo usurpó una profesión que no le correspondía, sino que su engaño costó vidas.
DE LA CONFIANZA A LA TRAGEDIA
Una de las víctimas más emblemáticas es Bombón, la perrita de Viridiana “N”. Su dueña la llevó al consultorio confiando en que recibiría atención, pero jamás imaginó que la estaba dejando en manos de una impostora. Días después, Bombón murió. Como ella, otros perros sufrieron el mismo destino.
Cuando la Defensoría Animalista de la Laguna destapó la verdad y alertó a las autoridades, el hallazgo fue escalofriante: bolsas con cuerpos de perros almacenadas en la veterinaria y condiciones deplorables que evidenciaban un historial de maltrato y negligencia.
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¿JUSTICIA O IMPUNIDAD?
A pesar de las pruebas y de que Silvia “N” admitió públicamente que no tenía cédula profesional, fue liberada por falta de una denuncia formal en su contra. Además, versiones extraoficiales indican que ya habría huido a Estados Unidos, dejando detrás de sí un rastro de dolor e indignación.
La veterinaria “Águila Real” ha sido clausurada, pero eso no es suficiente. En Coahuila, el maltrato animal se castiga con penas de dos a seis años de prisión y hasta mil días de multa. Sin embargo, el caso de Silvia “N” pone en duda la efectividad de estas leyes.
El silencio no puede ser la respuesta. Si esta mujer escapa sin consecuencias, ¿cuántas otras “Marilyn Coté” seguirán operando en la impunidad, destruyendo vidas sin que nadie las detenga?







