‘El Mayo’ Zambada: entre la demencia y el improbable sueño de morir en México

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Abogado de El Mayo Zambada asegura que sufre demencia.

LANOTA.– En una celda del Centro Metropolitano de Detención de Brooklyn, Ismael “El Mayo” Zambada repasa mentalmente los años que lo convirtieron en una de las figuras más emblemáticas del narcotráfico en México. A sus 75 años, la fragilidad de su salud lo delata más que nunca: la diabetes, los problemas en la rodilla y, ahora, los primeros signos de demencia lo empujan hacia un futuro incierto.

Su vida entera, marcada por la sombra del poder criminal y la clandestinidad, parece condensarse en una sola pregunta: ¿morirá en Estados Unidos o logrará regresar a México?

EL DESEO DE UN ÚLTIMO VIAJE

Desde febrero pasado, su defensa formalizó ante el consulado mexicano en Nueva York la petición de repatriación. No pide reducción de pena, ni beneficios procesales. Lo único que ha solicitado es volver a su país natal para cumplir la sentencia y, llegado el momento, morir ahí.

“El señor quiere regresar a México, morir en su tierra. Pero en estas decisiones pesa más la política que la justicia”, explicó su abogado Frank Pérez en entrevista reciente.

El temor que persigue a Zambada y a sus defensores es que sea enviado a la prisión de máxima seguridad de ADX Florence, en Colorado, la misma donde Joaquín “El Chapo” Guzmán cumple cadena perpetua bajo condiciones de aislamiento extremo.

LA SALUD COMO ARGUMENTO

Los expedientes médicos han comenzado a jugar un papel central en la defensa. Los custodios del penal neoyorquino detectaron que Zambada presenta “demencia en etapa temprana”. Los síntomas son sutiles, pero claros: pérdida de memoria reciente, episodios de confusión y cambios en su carácter.

La enfermedad, sumada a la edad y a los padecimientos previos, se ha convertido en el eje de la batalla legal para evitar su traslado a un régimen de encierro absoluto.

UNA CULPABILIDAD ASUMIDA

El 25 de julio de 2024, su caída fue fulminante: entregado tras una trampa tendida por uno de los hijos de Joaquín Guzmán, Ismael Zambada fue arrestado en Texas. Un año después, aceptó su responsabilidad en cargos que abarcan desde tráfico de drogas hasta asesinatos y sobornos a autoridades.

En la corte, su voz apenas audible se quebró al pronunciar “culpable”. También aceptó pagar una multa de 15 mil millones de dólares y pidió perdón a quienes han sufrido por la violencia que desató el Cártel de Sinaloa.

Funcionarios estadounidenses fueron tajantes: “Morirá en una cárcel federal, donde está su lugar”, declaró Pam Bondi, secretaria de Justicia. Para la DEA, su caso simboliza la caída de la vieja guardia del narcotráfico mexicano.

ENTRE RECUERDOS Y LIBROS

Mientras llega enero de 2026 y el juez dicte sentencia, el “Señor del Sombrero” intenta que los días no lo consuman. Se refugia en lecturas de historia de México, escucha estaciones de radio en español y dicta mensajes a su abogado para los suyos en Sinaloa.

En uno de ellos, pidió calma frente a la violencia que hoy enfrenta el estado por la pugna entre Los Chapitos y La Mayiza. “El derramamiento de sangre no sirve para nada, solo prolonga el sufrimiento”, transmitió su defensor.

El hombre que durante medio siglo fue símbolo de intocabilidad y sigilo, ahora espera el desenlace de su propia historia. En silencio, entre los muros de una prisión extranjera, aguarda que la última palabra sobre su destino le permita volver al lugar donde todo comenzó.

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