LANOTA.- La oscuridad todavía cubría la sierra de Guerrero cuando el sonido de los disparos quebró el silencio en la carretera estatal que conecta San Luis Acatlán con Malinaltepec. En un vehículo oficial viajaban el presidente municipal de Metlatónoc, Isaías Rojas Ramírez, y su esposa. A esa hora, la carretera —ya de por sí solitaria— se convirtió en el escenario de un ataque que dejó a ambos con heridas graves y un municipio entero en vilo.
Según los reportes iniciales, un grupo armado interceptó el automóvil con la intención, presuntamente, de despojar al edil de sus pertenencias. El intento de asalto terminó en una lluvia de balas que impactó directamente al vehículo. Los agresores huyeron dejando tras de sí el cuerpo herido de un funcionario que, en una región como La Montaña, representa no solo a un gobierno municipal, sino también a una comunidad históricamente marginada.
UN ESTADO CON HERIDAS ABIERTAS
Guerrero ha sido, durante años, sinónimo de resistencia indígena, pobreza estructural y violencia endémica. En este contexto, el ataque a Rojas Ramírez no es un hecho aislado, sino parte de un patrón que revela la fragilidad institucional en las regiones más vulnerables del país.
“Esto no puede verse como un simple intento de robo”, señaló un líder comunitario de Metlatónoc. “Aquí ser presidente municipal es más arriesgado que ser opositor en campaña”. La sierra no perdona, y muchas veces, las balas dictan el rumbo político.
RESPUESTA POLÍTICA: CONDENA Y URGENCIA
Horas después del ataque, el Partido del Trabajo (PT), al que pertenece Rojas Ramírez, emitió un comunicado enérgico. El dirigente nacional, Alberto Anaya, y el comisionado político en Guerrero, Victoriano Wences, condenaron la agresión, exigieron la intervención inmediata de los gobiernos estatal y federal y subrayaron que este crimen “vulnera los principios de justicia” y atenta contra los derechos humanos y políticos del alcalde.
“El compañero Isaías es un hombre entregado a su pueblo. Esto no puede quedar impune”, enfatizó Wences desde Chilpancingo.
LA VIOLENCIA POLÍTICA, UNA HERIDA QUE NO CIERRA
Este ataque se suma a una larga lista de agresiones contra autoridades locales en Guerrero, un estado que se ha convertido en el epicentro de la violencia política en México. Según diversas organizaciones, el número de atentados y amenazas contra alcaldes, regidores y candidatos ha crecido alarmantemente durante los últimos años, particularmente en zonas sin presencia efectiva del Estado.
Las carreteras —como la que atraviesa Metlatónoc— son territorio sin ley, controlado por grupos criminales que imponen su voluntad con armas largas y amenazas.
LA GOBERNABILIDAD EN RIESGO
En municipios como Metlatónoc, la inseguridad paraliza los proyectos sociales, frena la participación ciudadana y transforma el ejercicio del poder en una actividad de alto riesgo. Cada ataque, como el que sufrió Isaías Rojas Ramírez, erosiona la legitimidad de los gobiernos locales, provoca desplazamientos de funcionarios y genera desconfianza entre los habitantes.
Lo que está en juego no es solo la vida de un presidente municipal, sino la capacidad del Estado mexicano para garantizar la paz en sus regiones más olvidadas.
UN LLAMADO A LA ACCIÓN
La exigencia de justicia por parte del PT y de diversos sectores sociales va más allá del caso individual. Reclaman una estrategia integral que incluya mecanismos de protección para funcionarios locales, fortalecimiento del tejido comunitario y presencia institucional real en las zonas más peligrosas del país.
Guerrero arde, y mientras no se atiendan las causas profundas de esta violencia, los caminos de su sierra seguirán siendo trampas mortales, incluso para quienes intentan gobernar.
Síguenos en @LaNotaDeMexico







