¡Escándalo en La Salle! Buscan a “Paco Pachangas”, profesor que abusaba de alumnos en “retiros”

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Francisco N o Paco Pachangas, el profesor de La Salle con historia de abuso sexual.

9/06/2026

LANOTA.- La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX) mantiene un operativo de búsqueda permanente para ejecutar una orden de aprehensión vigente desde abril de este año en contra de Francisco “N”, un respetado y veterano profesor de la preparatoria del Colegio La Salle, campus Benjamín Franklin. 

El docente, cuya carrera se extendió por más de 30 años en las aulas de dicha institución privada, es formalmente investigado bajo la carpeta de investigación CI-FIDCANNA/E/UI-E-11/00518/11-2024 por el delito de abuso sexual calificado en agravio de alumnos adolescentes.

La gravedad del caso no solo radica en la atrocidad de las agresiones imputadas, sino en la metódica cacería psicológica que el docente estructuró aprovechándose de la confianza de los padres de familia y del propio prestigio de la congregación lasallista. 

Tras filtrarse el avance de la investigación ministerial, Francisco “N” —conocido irónicamente por la comunidad estudiantil bajo el alias de “Paco Pachangas”— abandonó intempestivamente sus labores y se dio a la fuga. Hoy, la policía de investigación rastrea sus movimientos, mientras el expediente revela el oscuro modus operandi de un depredador que camufló sus crímenes como “labores de fe y tutoría”.

EL PERFIL DE FRANCISCO “N”: EL TUTOR PERFECTO Y EL ACCESO IRRESTRICTO A LAS VÍCTIMAS

Para la comunidad de La Salle en la colonia Condesa, Francisco “N” era una institución en sí mismo. No era un maestro cualquiera; con más de 30 años de trayectoria, se había ganado el estatus de figura de máxima confianza y pilar moral dentro del plantel. Su rol iba mucho más allá de impartir asignaturas tradicionales; el docente se incrustó de manera estratégica en las áreas de acompañamiento emocional y consejería para estudiantes que atravesaban problemáticas familiares o crisis personales.

Este perfil de tutor compasivo y mentor espiritual fue, según los dictámenes psicológicos incorporados a la indagatoria, la herramienta perfecta de captación y aislamiento (grooming). Bajo el argumento de ofrecer actividades de apoyo, orientación humanista y seguimiento académico, Francisco “N” lograba que los padres de familia y los directivos aprobaran que mantuviera un contacto frecuente, íntimo y sin supervisión con los alumnos fuera de las aulas. Su carisma y aparente devoción lasallista anularon cualquier sospecha durante décadas, permitiéndole operar en la total clandestinidad que otorga el poder institucional.

EL HORROR EN LAS CASAS LASALLISTAS: COACCIÓN ACADÉMICA Y MANIPULACIÓN DIGITAL

Uno de los casos más sólidos y crudos documentados en la investigación ministerial se remonta a abril de 2009, exponiendo la longevidad del patrón de abusos. De acuerdo con la declaración ministerial de la víctima, quien entonces tenía 16 años de edad, el profesor lo trasladó en su vehículo particular desde el campus de Benjamín Franklin hacia una de las denominadas “Casas de los hermanos lasallistas”, residencias privadas e inmuebles utilizados por la congregación religiosa como espacios de retiro espiritual, recreación y convivencia.

El testimonio detalla que, tras mostrarle las instalaciones y valiéndose de su jerarquía, el docente condujo al adolescente a una habitación privada donde consumó los actos de carácter sexual. El horror para la víctima continuó en el trayecto de regreso al plantel, donde Francisco “N” presuntamente utilizó el chantaje escolar, condicionando las calificaciones del alumno a cambio de su silencio. Años más tarde, con el advenimiento de la tecnología, el expediente señala que el maestro mudó su acoso al entorno digital, enviando mensajes inapropiados y conductas de hostigamiento a través de redes sociales y medios electrónicos, un patrón que fue identificado por múltiples generaciones de estudiantes.

LA COMPLICIDAD DEL SILENCIO: LA INSTITUCIÓN QUE PREFIRIÓ MIRAR HACIA OTRO LADO

La denuncia penal presentada ante la Fiscalía capitalina abre una cloaca institucional de proporciones alarmantes: los abusos de “Paco Pachangas” eran un secreto a voces. Los testimonios ministeriales coinciden en que los comentarios sobre el comportamiento del profesor circulaban de manera regular entre los corrillos estudiantiles de distintas generaciones. Lo verdaderamente criminal es que, según el expediente, varios alumnos buscaron apoyo de forma interna e informaron directamente a directivos y responsables de atención estudiantil sobre las conductas del profesor.

La respuesta de La Salle, a decir de las víctimas, fue el encubrimiento pasivo: no se activó ningún protocolo inmediato de protección al menor ni se dio aviso a las autoridades ministeriales. En lugar de denunciar, la institución optó por medidas insuficientes que permitieron al docente seguir frente al grupo durante años. Hasta el día de hoy, y pese a la orden de aprehensión vigente, la institución educativa ha mantenido un hermetismo absoluto y no ha emitido ninguna postura pública, por lo que la Fiscalía ya investiga si existen elementos para fincar responsabilidades administrativas o penales contra los directivos por omisión y encubrimiento calificado.

PUNTOS CLAVE

  • Prófugo de la justicia: Francisco “N”, alias “Paco Pachangas”, tiene una orden de aprehensión vigente desde abril por abuso sexual calificado.
  • Perfil del agresor: Utilizó sus más de 30 años de trayectoria y su puesto como “tutor emocional” en La Salle Benjamín Franklin para ganarse la confianza de adolescentes.
  • El modus operandi: Trasladaba a los estudiantes de 16 años en vehículos particulares a “Casas de los hermanos lasallistas” para consumar las agresiones.
  • Chantaje escolar: El docente coaccionaba a las víctimas utilizando su poder en el plantel, amenazando con afectar o beneficiar sus calificaciones a cambio de silencio.
  • Acoso cibernético: El expediente penal revela que el profesor utilizaba redes sociales y medios electrónicos para enviar mensajes inapropiados a los alumnos.
  • Negligencia institucional: Estudiantes denunciaron penalmente que los directivos del colegio sabían de los abusos y decidieron no activar protocolos ni denunciar.
  • Silencio lasallista: A meses de emitida la orden de captura, la institución educativa no ha emitido ninguna postura pública ni apoyo explícito a las investigaciones.
  • Red de víctimas: La FGJCDMX sospecha que no es un hecho aislado, sino un patrón sistemático que afectó a múltiples generaciones de la preparatoria.

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