LANOTA– En los pasillos silenciosos de la Fiscalía General de la República, una certeza comienza a tomar forma: El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), podría estar viviendo sus últimos días. La enfermedad que lo aqueja —aún no confirmada oficialmente— ha encendido las alarmas en los círculos de inteligencia. Y con ello, una pregunta se vuelve urgente: ¿quién tomará el mando de uno de los grupos criminales más poderosos del país?
EL NOMBRE QUE EMERGE
La respuesta, según fuentes federales, apunta a Hugo Gonzalo Mendoza Gaytán, alias El Sapo. No es un nombre nuevo en los registros de inteligencia, pero su perfil ha cobrado fuerza en las últimas semanas. El Sapo no solo cuenta con el respaldo de los familiares de El Mencho, sino que ha tejido una red de operadores que lo colocan en el centro de las decisiones estratégicas del CJNG.
UNA PIEZA QUE SE MUEVE
La revelación sobre El Sapo no llegó sola. Ayer, mientras se difundía su posible ascenso, cuatro integrantes del CJNG fueron capturados en Jalisco y Nayarit, entre ellos José Gabriel Soto, alias El Uber, señalado como jefe de plaza en Tlajomulco de Zúñiga. Su detención, junto con la de otros operadores, parece parte de un movimiento más amplio: una ofensiva quirúrgica para desarticular el entorno inmediato del sucesor.
EL MAPA DE LA VIOLENCIA
El Uber era considerado uno de los principales generadores de violencia en la zona metropolitana de Guadalajara. Su célula se dedicaba al narcotráfico, extorsión, secuestro y tráfico de armas. En el operativo, se aseguraron armas largas, metanfetaminas, vehículos y teléfonos celulares. Pero lo más relevante, según la FGR, es que operaba bajo órdenes directas de El Sapo, lo que confirma su posición como mano derecha del líder enfermo.
EL SILENCIO DE LOS ALTOS MANDOS
Mientras las capturas se acumulan, la cúpula del CJNG guarda silencio. No hay comunicados, ni señales de desmentido. El hermetismo refuerza la hipótesis de que la sucesión está en marcha, y que El Sapo ya ejerce funciones de liderazgo. Su perfil, menos mediático que el de El Mencho, podría ser parte de una estrategia para mantener bajo perfil mientras se reorganiza el grupo.
¿UN CAMBIO DE ERA?
La posible salida de El Mencho marca el fin de una era de violencia personalizada, donde el liderazgo se ejercía con mano dura y presencia constante. El Sapo, en cambio, representa una figura más táctica, más silenciosa, pero igual de letal. Su ascenso no solo redefine el mapa criminal, sino que plantea nuevos desafíos para las autoridades: ¿cómo enfrentar a un sucesor que ya opera desde las sombras?
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