LANOTA.- La economía mexicana enfrenta un nuevo desafío estructural. La inflación anual de México se aceleró al 4.02% en febrero, una cifra que no solo supera el techo de la meta del Banco de México (Banxico), sino que descoloca las proyecciones de los analistas que esperaban un 3.94%.
Este repunte ocurre en un contexto de alta sensibilidad política, donde la cercanía entre la Junta de Gobierno del Banco Central y el Ejecutivo Federal ha comenzado a generar cuestionamientos sobre la ortodoxia de la política monetaria en el país.
Tras un ciclo de 12 recortes consecutivos que llevaron la tasa de interés del 11% al 7%, Banxico optó por una pausa. Sin embargo, el mercado lee esta aceleración de precios como un síntoma de que la política de flexibilización pudo haber sido demasiado agresiva o, en el peor de los casos, influenciada por la narrativa de expansión económica del Gobierno Federal.
En febrero 2026, el Índice Nacional de Precios al Consumidor #INPC se ubicó en 144.307 y representó un aumento de 0.50% respecto al mes anterior. Con este resultado, la inflación general anual fue de 4.02%.
— INEGI INFORMA (@INEGI_INFORMA) March 9, 2026
Por componente, la inflación anual fue la siguiente:
▪️4.50% subyacente… pic.twitter.com/SHsps67Ujr
EL EFECTO DE LA PAUSA MONETARIA Y LA SOMBRA DEL EJECUTIVO
La gobernadora de Banxico, Victoria Rodríguez Ceja, ha mantenido una postura optimista, descartando efectos secundarios por los nuevos impuestos a bebidas azucaradas, cigarrillos y los recientes aranceles a importaciones asiáticas.
No obstante, los datos del INEGI contradicen esta calma: los precios de alimentos en cafeterías, pastelerías y taquerías, así como hortalizas básicas (tomate y papa), registraron incrementos que golpean directamente el bolsillo de la población.

Críticos del sector financiero sugieren que la estrategia poco ortodoxa de Banxico —al intentar converger la inflación hasta el segundo trimestre de 2027 en lugar de actuar con firmeza inmediata— refleja una sincronía con los objetivos de crecimiento del Ejecutivo.
Esta percepción de “dependencia” podría estar debilitando el anclaje de las expectativas de inflación a largo plazo, generando el repunte que hoy supera las estimaciones de Bloomberg y otros indicadores internacionales.
CONFLICTO INTERNACIONAL Y LA PRESIÓN SOBRE EL PESO
El escenario se complica con factores externos que Banxico no parece haber integrado con la debida cautela. El estallido de la guerra en Irán ha catapultado los precios del petróleo por encima de los 100 dólares por barril, niveles no vistos desde la pandemia de 2020. Esto ha provocado una depreciación del peso mexicano, eliminando uno de los principales frenos que tenía la inflación importada.
Mientras la subgobernadora Galia Borja argumentaba, previo al conflicto, que no existían presiones significativas por el bajo gasto del consumidor y la apreciación del peso, la realidad geopolítica ha dado un vuelco.
Analistas como Gabriela Siller, de Grupo Financiero Base, advierten que este choque externo generará presiones inevitables en los precios locales de la gasolina, lo que obligaría a Banxico a abandonar cualquier plan de recorte de tasas el próximo 26 de marzo si pretende mantener un mínimo de credibilidad antiinflacionaria.
LA INFLACIÓN SUBYACENTE: EL ÚLTIMO REFUGIO
A pesar del panorama general, la inflación subyacente se desaceleró ligeramente al 4.50% desde el 4.52% de enero. Este dato es el único clavo ardiendo al que se aferran defensores de la política actual, como Marco Oviedo de XP Investimentos, quien sostiene que la volatilidad es transitoria y que el impacto de los impuestos fue excepcional.
Sin embargo, para el mercado, la pregunta persiste: ¿Es Banxico autónomo en sus decisiones o su política de tasas bajas responde a la necesidad del Ejecutivo de abaratar el costo de la deuda y fomentar un consumo artificial antes de que la inflación esté bajo control real?
PUNTOS CLAVE DE LA NOTA
- Aceleración de precios: La inflación de febrero cerró en 4.02%, superando el objetivo del 3% +/- 1% de Banxico y las estimaciones del mercado (3.94%).
- Postura Heterodoxa: El Banco Central pausó los recortes en el 7%, pero su cercanía con el Ejecutivo genera dudas sobre si la pausa es suficiente para frenar el repunte.
- Impacto en Alimentos: Los mayores incrementos se dieron en tomates, papas y puestos de comida, afectando el consumo básico de las familias mexicanas.
- Riesgo Geopolítico: El conflicto en Irán y el petróleo a 100 USD amenazan con disparar el precio de la gasolina y depreciar aún más el peso frente al dólar.
- Próxima reunión: El 26 de marzo será clave; Banxico deberá decidir entre seguir la línea de recortes del Ejecutivo o actuar con ortodoxia para frenar la infla
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