Martillos, lencería y humillación: Las aterradoras tácticas con las que ‘El Marino Loko’ cazaba al Cártel del Golfo

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El Marino Loko.

21/07/2026

LANOTA.MX.- Entre los años 2015 y 2019, una figura sombría irrumpió en los frentes de combate al narcotráfico en Tamaulipas y Veracruz.

Se trata de Erick Morales Guevara, exinfante de la Secretaría de Marina Armada de México (Semar), ampliamente conocido en el sotobosque criminal bajo los alías de ‘El Marino Loko’, ‘Thor’ o ‘El Señor del Martillo’.

A diferencia de las intervenciones militares convencionales, Morales articuló un esquema táctico basado en la violencia explícita, la tortura sistemática y el escarnio público como herramientas de desarticulación psicológica contra las células del Cártel del Golfo (CDG).

El perfil del exmarino trascendió los círculos oficiales no solo por la efectividad de sus incursiones, sino por el nivel de crueldad aplicado a los presuntos delincuentes capturados.

Las herramientas distintivas de Morales incluían el uso de un martillo machacador de carne para triturar huesos de las manos y extremidades de los detenidos con el objetivo de obtener confesiones.

De manera paralela, imponía un patrón de humillación que consistía en vestir a los sicarios con lencería femenina y obligarlos a besarse entre sí, grabando los actos para posteriormente difundirlos en redes sociales como una advertencia disuasoria hacia las estructuras del crimen organizado.

Esta metodología generó un enfrentamiento encarnizado con los liderazgos regionales.

Julián Manuel Loisa Salinas, alias ‘El Comandante Toro’, entonces jefe del Cártel del Golfo, ofreció millonarias recompensas para localizarlo.

La persecución directa emprendida por la delincuencia organizada contra Morales Guevara derivó en operativos de alta intensidad en la frontera, culminando con el abatimiento de ‘El Comandante Toro’ por parte de fuerzas federales en Reynosa en abril de 2017.

Pese a las amenazas directas, el exinfante mantenía un discurso desafiante en sus grabaciones, advertencia reiterada de que no tomaría prisioneros durante sus despliegues.

DE UN INCIDENTE EN EL CASINO NAVAL A LAS DENUNCIAS ANTE LA CNDH

La trayectoria de Morales dentro de la institución armada se remonta al año 2000, cuando se integró formalmente a la Marina.

Para 2010 fue comisionado a la Policía Naval en Coatzacoalcos, Veracruz, bajo el indicativo ‘Hércules’, zona en la que comenzó a acumular señalamientos por el uso desmedido de la fuerza.

El apodo de ‘Loko’, lejos de derivar de sus operaciones en campo, surgió tras un altercado interno en la Primera Zona Naval de Tamaulipas: siendo recluta, se defendió de la agresión física de un teniente incrustándole un tenedor en el ojo, hecho por el cual una evaluación psicológica posterior lo clasificó como “no apto” para la institución.

Respecto al mote de ‘El Señor del Martillo’, la herramienta fue un obsequio de la esposa de un exmarino estadounidense que había sido víctima de secuestro en Reynosa.

Morales justified el uso de este instrumento argumentando que buscaba impartir un “consuelo” a las familias de las víctimas de feminicidios, violaciones y secuestros.

Entre sus incursiones más controvertidas se documentó el allanamiento a la propiedad de Silvestre Haro Rodríguez, alias ‘El Chive’, en Tampico, de donde extrajo las cenizas del padre del capo, así como la humillación pública de mandos operativos como ‘El Mimido’.

La acumulación de quejas ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y las observaciones de agencias internacionales expusieron las grietas de sus métodos.

Diversas narcomantas firmadas por el Cártel del Golfo acusaron a Morales de saqueo, robo de pertenencias y presuntos actos de corrupción.

Si bien el exmarino rechazó sistemáticamente las imputaciones de complicidad con grupos rivales, el distanciamiento institucional se volvió inevitable.

La Semar prescindió de sus servicios de forma silenciosa, marcando el inicio de su salida del ojo público y su posterior paso a la clandestinidad.

ANONIMATO, PROTECCIÓN PRIVADA Y LA NEGATIVA A COLABORAR CON EL CRIMEN

Tras su desvinculación de las Fuerzas Armadas, el paradero de Erick Morales se convirtió en un enigma.

Durante un breve periodo intentó abrir canales de comunicación directa en plataformas digitales para ofrecer su versión sobre las incursiones militares, pero optó por cerrarlos ante el riesgo inminente a su integridad física.

Años después de su retiro, las únicas certezas sobre su situación operativa provinieron de comunicaciones privadas, filtradas por creadores de contenido dedicados al género urbano y periodístico en plataformas como YouTube.

En audios recientes, Morales rechazó categóricamente los rumores que sugerían su presunta incorporación a filas del narcotráfico.

El exinfante aseguró mantener su postura de neutralidad y distanciamiento absoluto de las organizaciones delictivas que combatió.

Explicó que rechaza la exposición mediática para preservar su vida, modificando de forma constante sus números de contacto y declinando propuestas para monetizar su historia a través de producciones audiovisuales.

Actualmente, los reportes sobre su entorno señalan que Morales transcurre su vida en el anonimato, desempeñándose presuntamente en el sector de la seguridad privada.

Mientras su figura sigue siendo objeto de narcocorridos y composiciones de rap que abordan la etapa más violenta de la confrontación en el noreste del país, el exmarino mantiene una política de bajo perfil operativo bajo la premisa de que la ausencia de reflectores constituye su principal mecanismo de supervivencia.

PUNTOS CLAVE DE LA NOTA

  • Identidad y trayectoria: Erick Morales Guevara, alias ‘El Marino Loko’, ‘Thor’ o ‘El Martillo’, operó entre 2015 y 2019 como infante de la Semar contra el Cártel del Golfo en Tamaulipas y Veracruz.
  • Tácticas desproporcionadas: Se caracterizó por el uso de un martillo machacador para mutilar a los capturados y por vestir a los sicarios con lencería femenina para exhibirlos en redes sociales.
  • Conflicto con capos: Sus métodos llevaron a Julián Manuel Loisa Salinas, alias ‘El Comandante Toro’, a ofrecer recompensas por su cabeza antes de ser abatido en 2017.
  • Origen de sus alias: El apodo de ‘Loko’ surgió tras herir a un superior con un tenedor en el ojo dentro de un casino naval; el martillo fue un regalo de la esposa de un estadounidense secuestrado.
  • Baja y señalamientos: Salió de la Semar tras acumulaciones de quejas ante la CNDH y acusaciones de saqueo plasmadas en narcomantas del crimen organizado.
  • Situación actual: En audios recientes negó haberse sumado a filas del narcotráfico y afirmó vivir en el anonimato, laborando presuntamente en el sector de la seguridad privada.

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