08/09/2026
LANOTA.MX.- La violencia que de pronto irrumpe y rompe con todo lo cotidiano dejó una huella imborrable en Atizapán de Zaragoza. Detrás del multihomicidio que le arrebató la vida a Jonathan Meléndez —el tecladista de Camilo Séptimo—, a su pareja, a su pequeña hija, a su niñera y a su mascota, la investigación oficial comenzó a desentrañar un trasfondo turbio que va mucho más allá de una simple pelea vecinal.
El principal señalado por apretar el gatillo, Diego Sebastián “N”, no era un desconocido para las autoridades de justicia, pues su historial ya registraba ciertos focos rojos en la capital del país.
UN HISTORIAL OCULTO EN LA CIUDAD DE MÉXICO
La fiscal capitalina, Bertha Alcalde Luján, reveló que este hombre arrastraba cuentas pendientes con la ley desde hace años. En los registros oficiales aparece una averiguación previa que data de 2007 por violencia familiar, a la que se sumó otra denuncia más reciente presentada por una mujer de la tercera edad que lo acusó directamente por amenazas.
Si bien estos expedientes previos no están conectados de manera directa con la masacre en el fraccionamiento mexiquense Grand Viure, sí dibujan el perfil de una persona con antecedentes de conducta agresiva que las instituciones de seguridad ya tenían fichada.
LA TECNOLOGÍA COMO PIEZA CLAVE EN LA CAPTURA
Atarrar las piezas de este rompecabezas criminal requirió de un esfuerzo conjunto entre diversas fiscalías y la secretaría de seguridad capitalina. Gracias a las cámaras del sistema de videovigilancia y a los seguimientos de vehículos, la policía logró ubicar con precisión el automóvil en el que los presuntos implicados se movilizaron el día de los hechos.
Esa información de inteligencia fue vital para que la Fiscalía del Estado de México pudiera armar el caso. Al mismo tiempo, las autoridades capitalinas abrieron canales de comunicación para detectar posibles fraudes inmobiliarios que el imputado operaba tanto en territorio nacional como en España.
LA AMBICIÓN DETRÁS DEL CRIMEN Y EL MÓVIL FINANCIERO
Durante las maratónicas horas de la audiencia inicial, el Ministerio Público expuso que el motor detrás de tanta saña fue el dinero. La relación entre el músico y su presunto agresor iba más allá de una simple amistad; eran socios en la administración de propiedades turísticas.
Sin embargo, las finanzas se tensaron al extremo cuando el sospechoso le pidió un préstamo de trescientos mil pesos a Meléndez y este se negó. La verdadera obsesión del atacante era una “caja fría” o cold wallet, un pequeño dispositivo USB donde la víctima guardaba las llaves de acceso a criptomonedas valuadas en cerca de tres millones de pesos, un botín digital que desapareció de la escena del crimen.
LA SITUACIÓN JURÍDICA EN EL PENAL DE BARRIENTOS
Mientras la defensa de Diego Sebastián “N” y de su cómplice Gerardo “N” solicita más tiempo para intentar reunir pruebas a su favor, ambos sujetos permanecen encerrados bajo la medida de prisión preventiva oficiosa en el Penal de Barrientos.
El proceso legal continúa su marcha en los juzgados de Tlalnepantla, mientras los fanáticos de Camilo Séptimo y los seres queridos de las víctimas intentan procesar el dolor de una pérdida irreparable que sacudió por completo a la escena musical mexicana.
PUNTOS CLAVE
- Imputados: Diego Sebastián “N” y su chofer Gerardo “N”, actualmente recluidos en el Penal de Barrientos.
- Víctimas: El músico Jonathan Meléndez, su esposa Ana Paula, su hija Sofía, la trabajadora doméstica Aleyda y su mascota.
- El Móvil: El robo de un dispositivo físico de criptomonedas tasado en tres millones de pesos y desacuerdos financieros previos.
- Antecedentes: El presunto autor material cuenta con investigaciones previas en la CDMX por violencia familiar (2007) y amenazas (2026).
- Próximo Paso: La audiencia para definir la vinculación a proceso se reanudará para resolver la situación jurídica de los detenidos.
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