23/04/2026
LANOTA..- El tablero político de Chihuahua dejó de ser una disputa por la justicia para convertirse en una encarnizada guerra de facciones que apunta directamente a la sucesión gubernamental de 2027.
El encono de Javier Corral Jurado contra Maru Campos no sóo busca el linchamiento de la gobernadora, sino que opera como una sofisticada carambola política para pavimentar el camino de su aliada, la senadora Andrea Chávez.
En este escenario de traiciones, el exgobernador utiliza la tribuna del Senado para dinamitar también a su otro archienemigo y antiguo compadre: el alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar.
EL SENADO COMO TEATRO DE GUERRA: LA NARRATIVA DE LA CIA
El debate en la Comisión de Puntos Constitucionales alcanza niveles de tensión inéditos cuando Corral lanza acusaciones de alta traición contra la administración de Campos. El eje del ataque señala la presunta intervención de agentes de la CIA en operativos locales; una historia que el Gobierno Federal niega conocer oficialmente, pero que alimenta con dudas sembradas desde el púlpito presidencial.
Corral propone investigar a la gobernadora y a su fiscal, sugiriendo un pacto con agencias extranjeras, estrategia que la oposición, encabezada por Lilly Téllez, califica como una “persecución enferma” impulsada por quien entrega su estado a una crisis de seguridad sin precedentes.
DEL DESPRECIO PERSONAL AL LINCHAMIENTO PRESIDENCIAL
El resentimiento de Javier Corral hacia Maru Campos nace cuando ella le arrebata el control político de la entidad y gana la gubernatura a pesar de sus intentos por encarcelarla. Lo que inicia como expedientes judiciales por la “nómina secreta” —acusaciones que la justicia desestima— muta en una herramienta de golpeteo nacional.
Desde Palacio Nacional, el sistema adopta el odio de Corral como política pública para desestabilizar a un bastión opositor, mientras ignora el historial de acusaciones de tortura y fabricación de pruebas que persigue a la administración corralista.
LA PROMESA ROTA: “EL CHUECO” Y EL TERROR EN LA TARAHUMARA
La narrativa de “justiciero” de Corral se desmorona al contrastarla con su gestión en Chihuahua (2016-2021), marcada por la impunidad de José Noriel Portillo Gil, alias “El Chueco”. Tras el asesinato del turista estadounidense Patrick Braxton-Andrews en 2018, Corral empeña su palabra y promete capturar al líder criminal, asegurando que su gobierno no descansará hasta verlo tras las rejas.
Sin embargo, la realidad contradice sus discursos: “El Chueco” no sólo evita la cárcel, sino que opera con una libertad absoluta que los pobladores califican de protección oficial.
Esta omisión deliberada permite que el criminal se pasee impunemente por la Sierra Tarahumara durante todo el quinquenio corralista. La negligencia del estado culmina en la tragedia de Cerocahui, donde Portillo Gil arrebata la vida a los sacerdotes jesuitas Javier Campos y Joaquín Mora dentro de su propio templo.
Los testimonios de la región describen un escenario de terror donde el capo actúa como la ley única, mientras el gobierno de Corral enfoca sus recursos en la persecución de adversarios políticos en lugar de cumplir su promesa de pacificar la sierra.
EL BLINDAJE DE LA FGR Y LA CARAMBOLA RUMBO A 2027
La vigencia de Corral en la política nacional se explica por el blindaje procesal que recibe de la ex Fiscal de la CDMX, Ernestina Godoy, y su vocero, Ulises Lara. Ambos personajes, ahora colocados en posiciones clave dentro de la Fiscalía General de la República (FGR), operan para desactivar los procesos judiciales que Chihuahua inicia contra el exgobernador por acusaciones de tortura.
Este intercambio de favores le permite acceder al fuero constitucional, el cual emplea hoy para golpear a Maru Campos y, simultáneamente, dinamitar la aspiración de su antiguo compadre y hoy archienemigo, Cruz Pérez Cuéllar, despejando el horizonte para que Andrea Chávez se posicione como la única opción del oficialismo.
LA GUERRA INTERNA: ANDREA CHÁVEZ VS. PÉREZ CUÉLLAR
A medida que el calendario avanza hacia la sucesión gubernamental, el tema de los agentes estadounidenses funciona como el “caballo de Troya” para polarizar a la base morenista. Corral no sólo ataca hacia afuera; utiliza el linchamiento contra Campos para obligar a sus correligionarios a fijar posturas radicales. Esta táctica busca desgastar al alcalde de Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, a quien Corral desprecia con la misma intensidad que a la gobernadora.
Al cuestionar la soberanía del estado, el bloque corralista presenta a cualquier rival interno como “tibio”, entregando a Chávez una bandera nacionalista que oculta las grietas de la administración pasada y su fracaso ante la delincuencia organizada.
PUNTOS CLAVE DE LA NOTA
- Enfrentamiento Legislativo: Javier Corral y Lilly Téllez protagonizan una gresca por presuntos vínculos de Maru Campos con la CIA, narrativa que sirve de distractor mediático.
- Sucesión de 2027: La estrategia busca posicionar a Andrea Chávez para la gubernatura, eliminando tanto a la oposición panista como al rival interno Cruz Pérez Cuéllar.
- La Falsa Promesa: Corral prometió capturar a “El Chueco” desde 2018, pero el criminal gozó de libertad total durante su mandato, facilitando el asesinato de los jesuitas en 2022.
- Protección desde la FGR: Ernestina Godoy y Ulises Lara facilitan el camino de Corral hacia la inmunidad y operan ahora desde la cúpula de la procuración de justicia federal.
- Explotación del Fuero: El exmandatario utiliza su escaño para atacar al gobierno estatal y evita responder por las acusaciones de tortura documentadas en su propio sexenio.
- Fractura en Morena: Corral aprovecha la tribuna para cobrar facturas pendientes contra su excompadre Pérez Cuéllar, agudizando la división interna de cara a los próximos comicios.
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