LANOTA– La tarde del 5 de abril de 2025, el cielo sobre el Parque Bicentenario no solo descargó ráfagas de viento, sino una negligencia criminal que se disfrazó de tragedia natural. Mientras la música seguía retumbando, los cuerpos de Citlali Berenice Giles Rivera y Miguel Ángel Rojas Hernández yacían bajo el hierro de una estructura que nunca debió colapsar.
La mirada de los fotoperiodistas, dedicada a capturar la vida, se apagó en un instante por el derrumbe de una grúa de tijera que operaba sin los protocolos básicos. Ante la frialdad de los organizadores, la familia ha sido tajante: “No nos rendiremos, seguimos en pie de lucha hasta lograr que los involucrados asuman su responsabilidad moral y legal por su participación en el hecho que ocasionó el trágico fallecimiento de mi hija”, sentenció Luis Raúl Giles, padre de la joven.
UN MURO DE OMISIONES FRENTE AL DOLOR FAMILIAR
Nueve meses han tenido que transcurrir en un laberinto de carpetas de investigación y puertas cerradas. Luis Raúl Giles describe este tiempo como un proceso de desgaste sistémico donde la justicia parece ser un privilegio y no un derecho.
“Han pasado más de nueve meses por un infierno ministerial, luchando contra la violencia institucional y denegación de justicia”, denunció el padre, evidenciando que el dolor de la pérdida se ha visto multiplicado por la indolencia burocrática.
Ha sido un viacrucis marcado por la resistencia familiar, quienes aseguran que la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México ha permanecido, hasta ahora, “empeñada en proteger y encubrir a Ocesa y Seguridad Privada Lobo”.
LAS EMPRESAS SEÑALADAS: OCESA Y SEGURIDAD LOBO BAJO LA LUPA
La resolución es finalmente clara, aunque llega con un retraso que lastima: Ocesa y Seguridad Privada Lobo han sido reconocidas como imputadas. Este avance no es una concesión del sistema, sino el resultado de haber presentado más de 30 datos de prueba que las autoridades pretendieron ignorar para avanzar sin señalar a las corporaciones.
La familia no sólo lucha contra las empresas, sino contra aquellos que intentan silenciarlos desde las sombras del anonimato o el desdén. En su comunicado oficial, denunciaron con firmeza la existencia de “algunas personas que, con su falta de empatía y entereza, intentan demeritar nuestro trabajo y los avances obtenidos en nuestra lucha”.
LA MEMORIA COMO ACTO DE RESISTENCIA EN LA CIUDAD
Frente a la entrada del Parque Bicentenario y en los pasillos de Ciudad Universitaria, el reclamo de justicia se ha materializado en memoriales y consignas. El caso de Citlali y Miguel se ha convertido en un símbolo de la precariedad y el riesgo al que se exponen los trabajadores de la lente en eventos masivos.
La batalla judicial que ahora comienza busca arrancar la máscara de impunidad a las empresas implicadas, bajo una premisa que la familia Giles Rivera ha dejado grabada en el expediente y en la opinión pública: la justicia debe actuar con transparencia y sin privilegios, porque el arte y el periodismo no deberían costar la vida.
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