Tacámbaro, entre el luto y la sospecha: ¿quién mató a su alcalde?

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Emboscan a alcalde de Tacámabaro y su escolta.

LANOTA.-  Un viernes que comenzaba como cualquier otro terminó en tragedia en las calles de Tacámbaro, Michoacán. El ambiente se tensó cuando Salvador Bastida García, alcalde del municipio, y su escolta, Pastor Cortés Álvarez, fueron víctimas de un ataque armado mientras circulaban en una camioneta por la calle Fuerte de Loreto. Los disparos, presuntamente realizados con rifles de asalto, marcaron el inicio de una jornada de sombría conmoción.

Los gritos en la calle alertaron a los vecinos: la camioneta quedó detenida, varios cartuchos en el suelo y, en su interior, el temor de un atentado premeditado. Bastida García logró ser trasladado al hospital, pero no sobrevivió a sus heridas. Su escolta, en un acto de fidelidad y riesgo, falleció en el lugar, víctima de una emboscada relámpago.

UNA SOMBRA QUE YA SE HABÍA CONTADO

No era la primera vez que el nombre de Bastida García se vinculaba con la controversia. Desde noviembre de 2024, la Fiscalía General de la República lo investigaba por posibles relaciones con el Cártel Jalisco Nueva Generación. Se le acusaba de sostener reuniones frecuentes con cabecillas del grupo criminal, con intenciones que iban más allá de la seguridad pública, extendiéndose hasta el reparto de obra pública.

Un murmullo recorría las calles de Tacámbaro: ¿era el alcalde un aliado estratégico del crimen o una pieza en un tablero mucho más oscuro?

UNA COMUNIDAD HERIDA Y EXPECTANTE

A través de un comunicado, el Ayuntamiento expresó su “profunda tristeza” y pidió a sus habitantes mantener la calma. “Queremos reafirmar nuestro compromiso con la paz y la seguridad de todos los tacambarenses”, aseguraron, mientras se desplegaban operativos de seguridad por calles y avenidas. Pero las palabras resonaban frágiles frente al impacto del suceso.

En las aulas y mercados del municipio, la noticia corrió como pólvora. “¿Quién responderá ahora?”, preguntaban muchos, conscientes de que la muerte de su líder dejaba un vacío aún mayor que su silla vacía.

EL TELÓN DE FONDO: VIOLENCIA QUE NO CESA

Michoacán, un estado marcado por emboscadas y fuego cruzado, no vivía una agresión así desde hace tiempo. A pesar de operativos como la llamada “Operación Enjambre” —destinada a socavar la fortaleza del crimen organizado—, los ataques volvieron a erizar la piel colectiva. Autoridades y habitantes se trazaron una incógnita urgente: ¿puede un municipio gobernar en paz cuando sus propias autoridades se vuelven objetivos?

¿QUÉ ESPERA TACÁMBARO?

Mientras los servicios periciales levantan casquillos y recaban testimonios, autoridades estatales y federales prometen esclarecer el caso. Vigilancia reforzada, rondines nocturnos y un posible operativo conjunto dan señales de resolución. Pero para quienes han visto a su alcalde salir cada mañana con esperanza, el duelo es también de incertidumbre.

La pregunta que flota en el aire es clara: ¿lograrán las instituciones contener la espiral de violencia? O, peor aún: ¿estamos frente a la confirmación de que en ciertas tierras, el poder se mide en balas y desconfianza?Síguenos en @LaNotaDeMexico

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