LANOTA.– En los primeros seis meses de 2025, México vivió una ola de violencia política que alcanzó 253 incidentes en 29 de las 32 entidades del país, de acuerdo con un informe de la consultora Integralia.
Los eventos violentos incluyeron 112 homicidios, 74 amenazas, 33 ataques armados, 17 secuestros, 11 desapariciones y seis delitos adicionales, como robos, todos con víctimas vinculadas al ámbito político.
El informe revela una preocupante tendencia: la violencia se intensificó conforme se acercaban las elecciones locales y continuó incluso después de los comicios. Aunque este fenómeno no es nuevo, los niveles actuales reflejan una normalización de la violencia como herramienta de control político y territorial, especialmente por parte del crimen organizado.
VERACRUZ, EL FOCO ROJO
Entre las entidades más afectadas, Veracruz encabeza la lista con 81 eventos de violencia política, coincidiendo con su proceso electoral municipal. En contraste, Durango, que también celebró elecciones, reportó apenas un caso.
Sin embargo, la violencia no se limitó a estados con procesos electorales. Guerrero, Morelos y Oaxaca, sin comicios durante este periodo, registraron altos niveles de agresiones, lo que sugiere que la disputa por el poder local y el control territorial trasciende el calendario electoral.
Los homicidios se concentraron en el sur y centro del país, particularmente en zonas donde hay presencia fragmentada de grupos criminales. Guerrero reportó 21 asesinatos, seguido de Veracruz con 16 y Oaxaca con 13.
MORENA, EL PARTIDO MÁS VULNERADO
La violencia también tuvo una dimensión partidista. Morena fue el partido más atacado, con 73 víctimas en total, 39 de ellas asesinadas. Le siguieron el Partido del Trabajo (28 casos) y el PRI (27 casos). Además, 69 víctimas no tenían afiliación política, lo que revela que la violencia afecta a una amplia gama de actores, más allá de líneas partidistas.
El ámbito municipal fue el más golpeado: el 79 % de las víctimas eran autoridades en funciones, exfuncionarios, aspirantes o líderes locales. Este nivel de gobierno, explica Integralia, es el más vulnerable, debido a su menor capacidad institucional para resistir presiones o ataques del crimen organizado, que busca cooptar decisiones y recursos.
CAPTURA INSTITUCIONAL EN MARCHA
El informe concluye que detrás de esta ola de violencia hay un patrón claro: la captura institucional por parte del crimen organizado. La violencia política es usada como herramienta para intervenir en los gobiernos municipales, eliminar rivales, intimidar candidatos o controlar el aparato local, afectando directamente la legitimidad democrática.
En contraste, la elección judicial federal apenas registró tres incidentes, todos en forma de amenazas localizadas en Guanajuato, Puebla y Estado de México.
La fotografía que deja este primer semestre de 2025 es preocupante: la política local se ha convertido en campo de batalla donde el crimen organizado decide, cada vez con mayor frecuencia, quién vive, quién muere y quién gobierna.
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