LANOTA.- Por las calles de Tijuana se respira tensión. Las narcomantas vuelven a aparecer, los rumores corren más rápido que los patrullajes, y en las entrañas del Cártel Arellano Félix (CAF), una de las estructuras criminales más longevas de México, se fragua una nueva batalla por el liderazgo. La captura de Pablo Edwin Huerta Nuño, mejor conocido como “El Flaquito”, ha dejado una silla vacía que muchos quieren ocupar. Pero en el mundo del narco, el poder no se hereda: se conquista.
Huerta Nuño, considerado pieza clave en la operación del CAF, cayó recientemente en manos de las autoridades, lo que desató un proceso de reacomodo interno que ya deja señales en el territorio. Los movimientos no son nuevos: desde hace años el CAF lucha por sobrevivir entre los embates de grupos rivales como el Cártel de Sinaloa y el CJNG, así como de sus propios fantasmas familiares. Pero esta vez, la pugna interna ha tomado un nuevo giro.
LAS SOMBRAS DE LOS ARELLANO
El 17 de junio, una narcomanta apareció en Tijuana anunciando el presunto regreso de Fernando Sánchez Arellano, “El Ingeniero”, sobrino directo de los fundadores del cártel. El mensaje agitó las aguas: los más viejos en la estructura saben lo que ese apellido significa. Sánchez Arellano ya estuvo al frente del CAF en tiempos turbulentos y su supuesta reaparición es vista por algunos como un intento de restaurar el “viejo orden”.
Sin embargo, nada es tan claro en el inframundo. Las autoridades aún debaten si el regreso del heredero es real o una estrategia de distracción. En este escenario de incertidumbre, otros actores se han comenzado a mover con fuerza.
ASPIRANTES AL MANDO
Uno de ellos es James Bryant Corona, alias “El Apache”, quien se ha posicionado como figura emergente con control sobre zonas estratégicas en la frontera. “El Apache” no solo busca consolidarse dentro del CAF, también enfrenta a los cárteles de Sinaloa y Jalisco por el dominio territorial. Su nombre aparece con frecuencia en reportes de inteligencia que advierten sobre una escalada violenta.
Otro que gana terreno es Héctor Manuel García, conocido como “El Kado” o “El Ka2ador”, un viejo operador del “Flaquito” con fuerte presencia en el Valle de Guadalupe y Tecate. Su historial criminal incluye detenciones por robo de vehículos y tráfico de armas. En los últimos meses ha sido objetivo de mensajes amenazantes en narcomantas, pero también de investigaciones que lo perfilan como posible sucesor.
En este tablero también se encuentra Armando Ruiz, alias “El Qué Show”, capturado a principios de año y señalado como coordinador de rutas de cocaína entre Colombia y la frontera Tijuana–San Diego. De acuerdo con informes de la Fiscalía, era el brazo derecho de “El Kado” y “El Flaquito”, lo que lo convierte en pieza clave en la disputa actual.
Finalmente, Emanuel Rubio, alias “El Disney”, es otro de los nombres en la contienda. Su implicación en un laboratorio de drogas recientemente desmantelado lo ha puesto bajo la lupa de las autoridades.
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LA BATALLA QUE VIENE
Lo que ocurre dentro del CAF es una lucha silenciosa pero feroz, donde cada movimiento tiene consecuencias en las calles: ejecuciones selectivas, desapariciones, mensajes públicos. Las detenciones no detienen la maquinaria; la reconfiguran. Y mientras tanto, la violencia se mantiene como lenguaje de poder.
Con “El Flaquito” fuera de circulación, el Cártel Arellano Félix no desaparece, se reinventa. El reacomodo apenas comienza y la disputa por el mando promete escribir un nuevo capítulo de esta organización que, aunque mermada, no ha sido derrotada.
Tijuana, epicentro de esta historia, lo sabe bien.
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