Fusil en mano y huida impune: Fiscalía investiga feminicidio en Guadalajara

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Toma del video donde se observa el feminicidio de Carla.

LANOTA.-  La madrugada del 12 de julio, la colonia Balcones de Oblatos, en Guadalajara, despertó con un estruendo que no fue de fiesta, sino de muerte. A las 1:36 de la mañana, una joven de 28 años llamada Carla fue asesinada frente a su casa, frente a su familia, frente al país entero. El disparo que le arrebató la vida también reventó el alma de un barrio entero. Lo captó una cámara. Lo escuchó su madre. Lo gritó una vecina: “¡Carla no!”.

UNA LLAMADA, UNA TRAMPA

Todo comenzó con una llamada. La voz del pasado —su ex pareja— la hizo salir de casa. En el video que circula en redes, se le ve discutir, resistir, gritar. En sus palabras hay coraje, pero también hartazgo: “Aquí no tienes nada qué hacer, pinche mugroso de mierda”.

Lo que vino después fue una escena cruel y brutal: él, con la calma de quien ya decidió matar; ella, con una escoba rota y un cuchillo en la mano, intentando defender su vida. No huyó. Enfrentó. Hasta el último segundo, Carla luchó por no volver a ser víctima.

UN DISPARO EN LA CABEZA, UNA FUGA MÁS

Cuando ella lo retó a “sacar su ‘erre’” —en alusión al arma larga—, él no dudó. Fue hasta su camioneta, abrió la puerta trasera y sacó lo que parece ser un AR-15. Disparó al suelo, como advertencia, y luego apuntó directo. El siguiente disparo fue mortal. Carla cayó frente a su puerta. Murió allí, donde debería haber estado segura.

El asesino subió a su camioneta blanca y huyó. Aún está prófugo.

TESTIGOS DEL HORROR

Los gritos desgarran el video. “¡Sandra no, Carla no!” se escucha mientras vecinos y familiares salen desesperados. El cuerpo yace en la banqueta, cubierto por una sombra de rabia y dolor. Cuando llegó la policía, ya era tarde. Cuando llegaron los paramédicos, ya no había signos vitales. Cuando llegó la justicia… aún la seguimos esperando.

UNA MÁS EN LA ESTADÍSTICA

Carla no había denunciado —o al menos no se sabe—. No se sabe si tuvo protección. No se sabe por qué alguien con un arma larga podía merodear a medianoche. Lo único cierto es que Carla se convirtió en la víctima número 274 de feminicidio en lo que va del año en México, según cifras oficiales.

Jalisco es el sexto estado con más feminicidios. Lo dicen los datos, pero lo grita más fuerte el video. Lo confirman los colectivos como Sororas Violetas Jalisco, que exigen justicia y dignidad para su memoria.

“NO QUEREMOS NI UNA MÁS” NO BASTA

Carla tenía 28 años. No fue una más. Fue la que gritó, la que resistió, la que murió porque el Estado falló. Falló en protegerla, en investigar a tiempo, en impedir que su feminicida caminara armado y libre hasta la puerta de su casa.

Y ahora, mientras el expediente se integra, mientras la fiscalía sigue “con perspectiva de género”, una madre entierra a su hija, un barrio llora, y el país vuelve a mirar una pantalla en la que otra mujer cae muerta.

Carla no debía morir así. Nadie más debería. Pero mientras no cambie nada, Carla será otra cruz más en el desierto de la impunidad.

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