LANOTA.- Las pantallas del Senado de la República se convirtieron nuevamente en el refugio político del legislador sinaloense. Durante la jornada de este jueves 25 de junio de 2026, el senador por Morena, Enrique Inzunza Cázarez, reapareció públicamente de manera estrictamente remota para incorporarse a los debates de la Comisión de Justicia de la Cámara Alta. Su participación a través de videollamada reavivó los cuestionamientos en los pasillos legislativos sobre una evidente estrategia de repliegue físico y el evidente temor del político a enfrentar los cuestionamientos de la prensa y la oposición en el recinto parlamentario.
A diferencia del formato presencial que adoptaron legisladores clave dentro del mismo órgano legislativo —como el chihuahuense Javier Corral Jurado, la bajacaliforniana Lucía Trasviña y la queretana María Guadalupe Murguía—, Inzunza optó por el modelo híbrido para justificar su distancia. Aunque figuras como la senadora Martha Lucía Micher Camarena también se enlazaron vía internet, la ausencia del exsecretario de Gobierno de Sinaloa en las instalaciones de la Ciudad de México responde a motivaciones estrictamente judiciales y a un severo cerco mediático que el propio morenista ha edificado a su alrededor tras cumplir 57 días consecutivos ausente del ojo público.
EL EXPEDIENTE DE SINALOA: LA SOMBRA DE “LOS CHAPITOS” Y EL DEPARTAMENTO DE JUSTICIA
El confinamiento digital del senador no es un asunto de agenda, sino una consecuencia directa del terremoto político provocado por el gobierno de Estados Unidos. La actividad física del legislador en la capital del país se desplomó drásticamente desde que el Departamento de Justicia estadounidense destapó una investigación criminal que señala a la cúpula gubernamental sinaloense por presunta colusión con el crimen organizado. De acuerdo con las agencias norteamericanas, tanto Enrique Inzunza como el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, habrían facilitado operaciones ilícitas en beneficio directo de la facción de “Los Chapitos”, la célula criminal del Cártel de Sinaloa comandada por los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán.
Los reportes judiciales de las agencias de Washington detallan que, durante su gestión como la mano derecha de Rocha Moya, Inzunza Cázarez presuntamente sostuvo encuentros clandestinos con capos de la estructura criminal, específicamente con Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar, así como con el ya extraditado Ovidio Guzmán López. El propósito de dichos cónclaves, según la acusación extranjera, era pactar esquemas de protección institucional y blindaje operativo para la organización delictiva. Las indagatorias apuntan a que, en complicidad con el exsecretario de Finanzas estatal, Enrique Díaz, se habrían incrustado perfiles corruptos en áreas estratégicas de seguridad a cambio de apoyo logístico y financiero para asegurar la continuidad del grupo político en el poder.
DEGRADACIÓN EN EL CONGRESO Y UNA DEFENSA EN SOLITARIO
Las repercusiones de este escándalo internacional ya fracturaron la posición de Inzunza dentro de la bancada de Morena. A principios de este mes, el coordinador de los senadores guindas, Ignacio Mier Velazco, confirmó de manera oficial que el legislador sinaloense fue removido de la lista de representantes de su partido ante la Comisión Permanente del Congreso de la Unión. Esta exclusión política explica por qué el senador ha evitado pisar el pleno legislativo e incluso ha congelado su asistencia presencial para emitir votos en las discusiones medulares del actual periodo extraordinario de sesiones.
Frente al aislamiento de sus propios correligionarios, el legislador ha buscado matizar su ausencia física bajo argumentos de pulcritud parlamentaria. El propio Inzunza argumentó que su decisión de no asistir a la Comisión Permanente obedece a un intento por frenar lo que consideró un “espectáculo indigno” por parte de las bancadas de oposición, las cuales han exigido repetidamente su desafuero. Aunque niega categóricamente los nexos con el narcotráfico, el pasado 26 de mayo el senador tuvo que comparecer ante la Fiscalía General de la República (FGR) en la Ciudad de México y anunció formalmente que asumiría el control total de su litigio penal bajo la premisa: “Seré abogado de mí mismo”. Desde entonces, sus pocas apariciones en el mundo real se han limitado a discretos encuentros privados, como la reunión que sostuvo a finales de mayo con Javier Corral en un restaurante de Mazatlán, lejos de los reflectores del Congreso.
PUNTOS CLAVE
- Legislación a distancia: El senador morenista Enrique Inzunza participó de manera virtual en la Comisión de Justicia del Senado, manteniendo su estrategia de no presentarse físicamente en la Cámara Alta.
- Señalamientos desde Washington: El Departamento de Justicia de EE. UU. investiga a Inzunza y al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, por presuntos pactos de protección institucional con “Los Chapitos”.
- Reuniones bajo la lupa: La investigación estadounidense señala supuestos encuentros del senador con los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán para coordinar el nombramiento de funcionarios leales al cartel.
- Castigo interno en Morena: La dirigencia de Morena, a través de Ignacio Mier, marginó a Inzunza al retirarlo como representante del partido ante la Comisión Permanente.
- Autodefensa jurídica: Tras comparecer ante la FGR a finales de mayo, el legislador sinaloense notificó que él mismo encabezará su defensa legal mientras evita las confrontaciones directas en el recinto parlamentario.
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