LANOTA.– Desde 2021, en los despachos más altos de Palacio Nacional, llegó un aviso que sacudió los cimientos de la seguridad en Tabasco: Hernán Bermúdez Requena, entonces secretario de Seguridad estatal, tenía vínculos con el grupo criminal “La Barredora”. La información, obtenida a través de reportes de inteligencia, advertía sobre la peligrosa infiltración del poder público por parte de una red delictiva que operaba bajo su mando.
A pesar de esta señal de alarma, Bermúdez Requena continuó en el cargo, sin que se iniciara alguna acción pública para investigar o frenar sus actividades ilícitas. Esta omisión genera preguntas incómodas: ¿cómo es posible que un funcionario señalado por inteligencia tan clara siguiera operando sin impedimentos? ¿Hubo omisión, complicidad o falta de coordinación?

DISCREPANCIAS ENTRE VERSIONES OFICIALES
En contraste con esta realidad, el secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch, ha asegurado que fue hasta 2024 cuando se obtuvo información oficial que permitió iniciar acciones contra Bermúdez. Según su versión, durante años no existió conocimiento formal dentro de la Secretaría de Seguridad sobre las presuntas conexiones criminales de Bermúdez, por lo que no se pudo actuar antes.
Este choque de versiones exhibe una profunda discrepancia en la estrategia y comunicación al interior del gobierno federal. Mientras la inteligencia militar y de seguridad reportaba los vínculos de Bermúdez desde 2021, el área encargada de la seguridad pública afirma desconocer esos antecedentes hasta tres años después.
LOS DOCUMENTOS QUE EXPONEN LA RED DELICTIVA
Los documentos filtrados y revisados por expertos muestran cómo Bermúdez fue pieza clave para “La Barredora”, facilitando operaciones ilícitas que iban desde el robo de combustible hasta la extorsión. Incluso, se señalan redes de protección institucional y coordinación con funcionarios locales, revelando un entramado complejo que corroe la autoridad.
El periodista José Luis Montenegro dio a conocer varios de estos informes en su cuenta de X (@montenegrojluis), revelando que el 28 de octubre de 2021 el Centro Regional de Fusión de Inteligencia (CERFI) Sureste envió a la presidencia un documento en el que Bermúdez Requena ya era identificado como figura clave de una red delictiva que operaba en Tabasco y Chiapas.
Anoche revisé las comunicaciones filtradas por #GuacamayaLeaks referentes al caso de #HernánBermúdezRequena y sí, hasta el propio @lopezobrador_, tenía conocimiento de las actividades ilícitas de "El Comandante H".
— José Luis Montenegro (@montenegrojluis) July 21, 2025
Y ni él ni @adan_augusto hicieron nada.
VA HILO 🧵👇
EL RECLAMO SOCIAL Y LA NECESIDAD DE TRANSPARENCIA
Esta situación no solo ha provocado una ola de críticas hacia el gabinete de seguridad federal, sino que también ha puesto en jaque la credibilidad de las instituciones encargadas de salvaguardar el Estado de derecho. Organizaciones civiles y especialistas demandan claridad: es imprescindible que se haga público todo el conocimiento previo y que se establezcan responsabilidades.
Por su parte, el gobierno insiste en la necesidad de depurar las fuerzas de seguridad y garantizar que ningún vínculo con el crimen organizado quede impune. Sin embargo, el caso Bermúdez Requena pone sobre la mesa la urgente revisión de los mecanismos para que la inteligencia se traduzca en acción efectiva, sin demoras ni excusas.
UNA SOCIEDAD QUE EXIGE JUSTICIA
En este drama que combina poder, corrupción y justicia pendiente, la sociedad mexicana observa con atención, esperando que la verdad no se diluya entre contradicciones y que finalmente la justicia se imponga, sin importar quién esté involucrado.
Síguenos en @LaNotaDeMexico







