El juicio del terror: los Treviño Morales y el imperio sangriento de Los Zetas

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Los hermanos Miguel y Omar Treviño Morales, líderes de Los Zetas.

LANOTA.-   Este miércoles comienza una de las etapas más importantes en la guerra legal contra el crimen organizado mexicano en Estados Unidos. En el banquillo de los acusados estarán Miguel Ángel Treviño Morales, conocido como “Z40”, y su hermano Alejandro Omar Treviño, alias “Z42”, dos de los líderes más brutales de Los Zetas, organización criminal que redefinió el horror en la historia del narcotráfico mexicano.

LOS HERMANOS TREVIÑO Y LA LLEGADA AL BANQUILLO

Ambos fueron extraditados como parte de un “paquete” de capos que enfrentan cargos por crimen organizado, narcotráfico, asesinato, uso ilegal de armas y lavado de dinero, según informó el Departamento de Justicia estadounidense. Miguel Ángel fue detenido en julio de 2013, mientras que su hermano cayó en marzo de 2015. Ambos fueron recluidos en el CEFERESO número 12 en Ocampo, Guanajuato, hasta su traslado a Estados Unidos.

DEL TERROR A LA EXPORTACIÓN DEL CRIMEN

Para las autoridades estadounidenses, el poder de los Treviño Morales no terminó en prisión. Creen que desde sus celdas, reorganizaron a Los Zetas bajo el nombre de Cártel del Noreste (CDN), manteniendo viva la maquinaria criminal: secuestros, extorsión, tráfico de drogas, asesinatos y tortura.

A finales de febrero, el Departamento de Estado fue más allá: designó al Cártel del Noreste como una organización terrorista extranjera. Y con razón. “Supervisaron el reinado del terror de Los Zetas con una impunidad y una crueldad grotescas,” dijo Michael Alfonso, agente especial de la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional.

ALLENDE Y LOS CABALLOS ASESINADOS: EL ROSTRO DE LA BARBARIE

Entre las pruebas más escalofriantes que se presentarán en el juicio están los hechos del 18 de marzo de 2011 en Allende, Coahuila, donde una turba de 60 sicarios destruyó todo a su paso, aniquilando una comunidad entera en venganza por una supuesta traición.

También se espera que se ventilen testimonios sobre la brutalidad personal de los hermanos, como el asesinato de caballos pura sangre, atropellados por órdenes del Z40 por perder carreras. Más allá del narcotráfico, estas acciones muestran una mente desprovista de empatía, obsesionada con el control absoluto.

NACIMIENTO Y EVOLUCIÓN DE LOS ZETAS

El origen de Los Zetas es militar. Su fundador, Heriberto Lazcano, “El Lazca”, entendió desde el inicio que una organización sólida necesitaba algo más que violencia: necesitaba estructura, contabilidad y expansión transnacional. Esa visión fue heredada y radicalizada por Miguel Ángel Treviño, quien rompió con el Cártel del Golfo en 2010, iniciando una guerra sangrienta en el norte de México.

EXPANSIÓN HACIA CENTROAMÉRICA Y ESTADOS UNIDOS

Pese a no tener los contactos en Sudamérica del Cártel de Sinaloa, Treviño convirtió su dominio en Nuevo Laredo en una puerta directa al mercado estadounidense. Desde 2005, sus rutas avanzaban por la I-35 hacia Chicago, la I-40 hacia el este, y la I-10 hacia el sur, extendiendo su imperio a más de 37 ciudades estadounidenses para 2009.

La red de distribución incluía sicarios adolescentes llamados “zetitas”, pandillas texanas y hasta la Mara Salvatrucha. La sofisticación del negocio se evidenció en operaciones como Gator Bait en Houston (2009) y la captura de 250 kilos de cocaína en Chicago (2011).

MÁS ALLÁ DE LA DROGA: VIOLENCIA COMO MODELO DE NEGOCIO

A diferencia de otros cárteles, Los Zetas jamás centraron sus ingresos exclusivamente en la droga. Su modelo se basaba en el control territorial, el cobro de cuotas, la extorsión y el miedo. Para Treviño, el crimen no era un medio, era un fin en sí mismo, un imperio construido sobre cadáveres.

UNA ORGANIZACIÓN INDESTRUCTIBLE

Ni el gobierno mexicano ni los enemigos del narcotráfico lograron frenar su expansión. A pesar de múltiples operativos, Los Zetas resistieron una embestida sistemática entre 2010 y 2011. Lazcano desapareció en 2012, pero la capacidad de la organización para adaptarse —reclutar, entrenar y expandirse— la mantuvo viva.

Ahora, frente a un tribunal estadounidense, los Treviño Morales enfrentan algo que no pudieron intimidar ni corromper: la justicia internacional. El juicio apenas comienza, pero sus crímenes llevan más de una década hablando por ellos.

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