LANOTA– En el corazón de Tinaja de Vargas, municipio de Tanhuato, Michoacán, las fiestas patronales estuvieron a punto de transformarse en un show de propaganda criminal. Fuerzas estatales y federales irrumpieron para desmantelar un arsenal de pirotecnia que no celebraba santos ni tradiciones, sino al líder del CJNG, Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”.
LONAS, ROSTROS Y GALLERAS EN EL CIELO
El escenario era surreal: lonas con el rostro del capo y otros jefes regionales colgaban como si fueran ídolos populares. Los fuegos artificiales no buscaban dibujar estrellas, sino gallos, rifles y helicópteros, símbolos de la afición y poderío del llamado “Señor de los Gallos”. La fiesta patronal se convirtió en un guion de apología al delito, con cada chispa programada para rendir homenaje al crimen organizado.
LA INTERVENCIÓN MILITAR: CASTILLOS DE FUEGO DESMONTADOS
La Guardia Nacional y la Sedena actuaron con rapidez: desmontaron los castillos de pirotecnia y aseguraron cada pieza que pretendía iluminar la noche con mensajes de violencia y poder narco. Lo que iba a ser un espectáculo comunitario terminó como un operativo de seguridad, con la población observando cómo la fiesta se desmoronaba entre uniformes y decomisos.
EL MENCHO FEST: EL ANTECEDENTE QUE ENCENDIÓ LAS ALERTAS
No era la primera vez. En enero de 2025, el mismo municipio fue sede del escandaloso “Mencho Fest”, un homenaje abierto al líder del CJNG. Videos en redes sociales mostraron música, fuegos artificiales y lonas con su imagen, mientras la Charanda Band tocaba en el escenario principal y se escuchaban corridos como “El del Palenque” de Los Alegres del Barranco, con letras que exaltaban al capo. Incluso hubo un tributo a Javier Guerrero Martínez, “El Guerrero”, otro líder criminal. Aquella celebración dejó claro que la frontera entre fiesta popular y culto al narco se había borrado peligrosamente.
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