LANOTA.- El caso que ha estremecido a San Quintín, Baja California, y que ha encendido las alertas nacionales, adquirió un giro aún más perturbador. Durante una conferencia de prensa, la fiscal estatal Ma. Elena Andrade Ramírez reveló con incredulidad que el presunto asesino de Keila Nicole, una niña de apenas 13 años, tomó como inspiración la serie de televisión Dexter para cometer el feminicidio.
“Fue a partir de la serie televisiva Dexter que le surgió esa idea para llevar a cabo el evento delictivo”, citó la fiscal, en un mensaje que pareció congelar a los presentes.
UNA SERIE, UNA IDEA MACABRA, UNA VIDA ARREBATADA
Keila desapareció el 2 de julio tras salir con rumbo a casa de unas amigas. No regresó. Su madre reportó la desaparición ante la policía municipal y se activaron los protocolos de búsqueda. Días después, una llamada anónima llevó a las autoridades a un paraje inhóspito, entre cerros y matorrales, donde hallaron lo impensable: el cuerpo desmembrado y decapitado de Keila, con restos esparcidos a varios metros de distancia.
La escena parecía sacada de una pesadilla. Pero lo más espeluznante vino después: al revisar las pertenencias del presunto responsable —un menor de edad— y realizar un cateo en su vivienda, los peritos encontraron evidencia escalofriante de planeación detallada, métodos inspirados en escenas del asesino ficticio Dexter Morgan, y un aparente intento de replicar su “modus operandi”.
UNA ÚLTIMA LLAMADA, UNA SEÑAL DE MIEDO
Minutos antes de que ocurriera el crimen, Keila logró enviar un mensaje de voz a una amiga. Le decía que el chico con el que estaba se comportaba raro. En ese audio, mencionó que se había colocado bajo un árbol buscando sombra, y que él le dijo: “Hey, estás bien, qué bueno que te colocaste ahí”, justo antes de golpearla en la cabeza.
Esa fue la última vez que alguien escuchó su voz.
UN MÓVIL ABSURDO, UNA JUSTICIA INSUFICIENTE
Hasta ahora, no hay una razón clara para el crimen, más allá del escalofriante testimonio del joven que alegó haber actuado motivado por la serie de televisión. ¿Puede eso explicar el sadismo? ¿Puede eso calmar el dolor de una madre?
La indignación ha sido inmediata. El crimen ha expuesto, una vez más, la urgencia de reforzar la protección a niñas y adolescentes, de identificar señales tempranas de violencia, de no subestimar comportamientos erráticos. Y de preguntarnos, con rabia y desesperación: ¿qué estamos haciendo mal como sociedad?
El presunto responsable permanece detenido y enfrenta cargos por feminicidio. La fiscalía especializada en adolescentes, junto con el fiscal regional de San Quintín, continúa el proceso para buscar justicia por Keila.
Pero, ¿qué justicia es posible cuando la realidad ya fue mutilada de la forma más cruel?
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