LANOTA.– Un olor a pólvora y muerte recorre Sinaloa. La entidad, durante mucho tiempo símbolo del narcotráfico en México, está viviendo uno de sus capítulos más violentos en lo que va del año.
Sólo en los primeros quince días de mayo, 80 personas han sido asesinadas, de acuerdo con datos del Consejo Nacional de Seguridad (CNS), convirtiendo a Sinaloa en el estado más violento del país en ese lapso.
Este repunte de homicidios no es casualidad. Corresponde a la guerra intestina entre dos poderosas facciones del Cártel de Sinaloa: “Los Chapitos” —los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán— y “La Mayiza”, un bloque leal a Ismael “El Mayo” Zambada.
Desde septiembre de 2024, cuando se detonó la traición que derivó en el supuesto secuestro y entrega de El Mayo a las autoridades, el cártel se partió en dos. Lo que antes era una cohabitación tensa, se convirtió en fuego cruzado.
UNA DISPUTA POR EL TRONO
El 9 de septiembre marcó un antes y un después en la geografía criminal del Pacífico mexicano. Aquel día se dio a conocer la ruptura definitiva: “Los Chapitos” habrían ordenado capturar a Zambada en una operación secreta, rompiendo un pacto no escrito de respeto mutuo.
Lo que siguió fue una serie de vendettas, bloqueos, asesinatos y levantones que hoy tienen a comunidades completas sumidas en el miedo.
Culiacán, Guasave, Mocorito, Elota, Choix y San Ignacio son algunos de los escenarios de esta violencia. El 15 de mayo, se registraron nueve homicidios dolosos en un solo día.
Los cuerpos aparecieron por separado: en colonias céntricas, a la orilla de carreteras, incluso en canales de riego. La Secretaría de Seguridad Pública estatal confirmó la apertura de ocho carpetas de investigación, pero la impunidad sigue siendo la norma.
LA SOMBRA DEL CJNG
En medio del caos, una tercera fuerza podría estar capitalizando el conflicto: el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). De acuerdo con reportes de la DEA, este grupo está formando alianzas con una de las facciones de la “Mayiza”, con miras a abrir una ruta directa hacia Culiacán, lo que representaría una fractura histórica en el control territorial del estado.
EL COSTO HUMANO
Además de los homicidios, las desapariciones también han escalado. Desde el inicio de la guerra interna, se han acumulado más de mil denuncias por personas no localizadas. Son cifras que no solo muestran una lucha por el control del negocio, sino también el abandono de comunidades enteras por parte del Estado mexicano.
UN FUTURO INCIERTO
En Sinaloa, las balas marcan el paso del tiempo. La guerra entre “Los Chapitos” y “La Mayiza” es algo más que una pugna criminal: es una evidencia del fracaso institucional para frenar la violencia estructural. Las próximas semanas serán clave. El miedo ya es rutina, y la pregunta es si alguien logrará poner fin a esta guerra intestina antes de que el Estado pierda definitivamente el control.
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