LANOTA– El vacío de poder dejado por la captura de Diego Rivera Navarro, señalado como el cerebro detrás de una red criminal en el Ayuntamiento de Tequila, ha sido llenado por una de sus colaboradoras más estrechas. En una sesión marcada por la urgencia, Lorena Marisol Rodríguez Rivera fue nombrada alcaldesa interina, asegurando la continuidade del grupo político que hoy se encuentra bajo la lupa de la justicia federal por cargos de corrupción y extorsión.
UNA SESIÓN EXPRÉS PARA UN RELEVO DE CONFIANZA
La noche del 8 de febrero, bajo el cobijo de la oscuridad y en apenas 15 minutos, el cuerpo de regidores formalizó el ascenso de Rodríguez Rivera. La maniobra no estuvo exenta de fricciones: la evidente división en el cabildo se tradujo en una votación que refleja la resistencia de la oposición, quienes ven este nombramiento como una extensión del mando del alcalde recluido en El Altiplano.
DISCURSO DE CONTINUIDAD BAJO EL VELO DE LA ESTABILIDAD
Tras jurar el cargo, la nueva presidenta interina evitó desmarcarse de su mentor político. Aunque apeló a la “unidad” para calmar a la población, su mensaje dejó entrever una defensa implícita hacia Rivera Navarro. Al prometer una gestión con presencia directa, Rodríguez busca legitimar un gobierno que, pese a las detenciones de los directores de Seguridad, Catastro y Obras Públicas, insiste en mantener la misma inercia administrativa.
LA PROTEGIDA POLÍTICA ASUME EL MANDO
La conexión entre Lorena Marisol Rodríguez Rivera y el hoy procesado Diego Rivera no es casual; es de profunda militancia compartida. Su ascenso dentro de la estructura de Morena la integró al corazón administrativo del municipio, consolidándose como la ficha clave para mantener el timón tras la caída de la cúpula municipal. Su lealtad al grupo gobernante es el factor que hoy la posiciona en la silla presidencial.
EL DESAFÍO DE GOBERNAR ENTRE SOMBRAS JUDICIALES
Mientras Rodríguez Rivera pide confiar en el “debido proceso” para su antecesor, el panorama que hereda es crítico. El gobierno federal sostiene que la administración que ella integraba operaba un esquema sistemático de extorsión vinculado a células delictivas. Con el exalcalde enfrentando cargos por graves delitos, la nueva alcaldesa se enfrenta al reto de proyectar gobernabilidad mientras se mantiene ligada al entorno personal y político de los hoy encarcelados.
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