LANOTA.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, protagonizó este miércoles un tenso intercambio con su homólogo sudafricano, Cyril Ramaphosa, durante una reunión oficial en la Casa Blanca. La cita, que tenía como objetivo fortalecer las relaciones bilaterales, se convirtió en un enfrentamiento diplomático cuando Trump acusó a Sudáfrica de permitir un “genocidio” contra la minoría blanca afrikáner.
Durante el encuentro, Trump ordenó la proyección de un video de casi cinco minutos que mostraba discursos de políticos africanos incitando a la violencia contra blancos, así como imágenes de cruces blancas en campos abiertos que, según él, representan a “más de mil agricultores asesinados”.
Trump recibió al presidente de Sudáfrica…
— Weplash⚡️ (@weplash) May 21, 2025
Y en vez de una charla diplomática, bajó las luces y le puso un video de su propio gobierno hablando de “genocidio de granjeros blancos”.
Así, sin filtros.
Cyril Ramaphosa no dijo una palabra. Puro cine 🚬 pic.twitter.com/pqaRJSuDyl
RAMAPHOSA NIEGA EL “GENOCIDIO AFRIKÁNER”
Ramaphosa respondió con firmeza: “No existe ningún genocidio afrikáner”, y añadió que, si esa fuera la situación, incluso miembros de su propia delegación no estarían presentes. “Si realmente hubiera un genocidio contra los agricultores blancos, te aseguro que estas personas no estarían aquí, incluido mi ministro de Agricultura”, afirmó, señalando a un afrikáner en su equipo.
El mandatario sudafricano aclaró que, aunque la delincuencia es un problema real en su país, la mayoría de las víctimas de la violencia son personas negras, y pidió a Trump informarse directamente con el pueblo sudafricano.
TRUMP USA LA MIGRACIÓN COMO INSTRUMENTO POLÍTICO
Pese a haber restringido la migración en la mayoría de los casos, la administración Trump otorgó recientemente estatus de refugiado a varias familias afrikáners, lo que ha sido interpretado por analistas como una decisión motivada por razones ideológicas más que humanitarias.
En Sudáfrica, los blancos aún controlan la mayoría de las tierras agrícolas, a pesar de representar solo el 7,3 % de la población. La redistribución de tierras ha sido uno de los temas más sensibles del post-apartheid y ha sido malinterpretado por sectores conservadores internacionales como “racismo inverso”.
“Sudáfrica seguirá conversando con Estados Unidos, pero no desde el prejuicio, sino desde los hechos”, concluyó Ramaphosa, dejando en claro su rechazo a las acusaciones infundadas del mandatario estadounidense.
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