LANOTA.MX. En la isla de Cozumel, Quintana Roo, un operativo de las autoridades locales sacó a la luz una realidad oscura que se escondía tras las puertas de un bar conocido como “Bar&Co Men’s Club”.
Tras cumplimentar una orden de cateo, la Fiscalía General del Estado (FGE) rescató a 13 mujeres, presuntas víctimas de explotación sexual en la modalidad de “prostitución ajena”. Entre ellas había ocho mexicanas, dos colombianas, una salvadoreña, una beliceña y una brasileña, todas mayores de edad, cuyas identidades se mantienen bajo reserva.
El operativo, en el que participaron elementos de la Policía de Investigación, se llevó a cabo luego de que las autoridades recibieran información sobre la posible presencia de menores de edad en el establecimiento.
Aunque no se encontraron menores durante el cateo, las condiciones en las que se hallaban las mujeres levantaron sospechas de explotación. Tras su rescate, las víctimas fueron trasladadas a las instalaciones de la Fiscalía General de la República (FGR) para recibir atención y protección, mientras el bar fue clausurado y sellado por las autoridades.
BAR OPERABA DESDE 2003
El “Bar&Co Men’s Club”, que operaba desde 2003, se promocionaba como un lugar de entretenimiento abierto de lunes a domingo, con horarios que se extendían hasta las 3:00 horas entre semana y hasta las 5:00 los fines de semana.
En sus redes sociales y en plataformas como Google, el lugar acumulaba más de 100 reseñas, muchas de ellas escritas por hombres que hacían referencia a la presencia de mujeres que ofrecían servicios sexuales. Sin embargo, también había comentarios preocupantes que mencionaban la presencia de “chicas que parecían menores de edad”, lo que alertó a las autoridades.
La explotación sexual, especialmente en la modalidad de “prostitución ajena”, es una de las formas más crueles de violencia contra las mujeres. Según el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), este delito ocurre cuando una persona se beneficia de la explotación sexual de otras, anulando sus derechos y dignidad al convertirlas en objetos comercializables.
Bajo la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas, el consentimiento de la víctima no exime a los explotadores de responsabilidad penal, independientemente de la edad de las afectadas.
Este caso no solo revela la crudeza de la trata de personas en México, sino también la reconfiguración del crimen organizado en el país. Mientras los grandes cárteles han perdido parte de su poder, redes criminales más pequeñas y descentralizadas han tomado su lugar, infiltrándose en negocios legales como bares, hoteles y clubes para operar bajo la apariencia de legalidad. Cozumel, un destino turístico reconocido mundialmente, no es ajeno a esta problemática, que sigue afectando a mujeres locales y extranjeras por igual.
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