28/07/2026
LANOTA.MX.- La disputa por el control de las rutas del narcotráfico en el centro-norte del país ha colocado a un clan familiar en el centro del mapa criminal: Los Cabrera. Originarios de la zona serrana de Durango, esta organización se ha transformado en el brazo logístico y territorial determinante de la facción de Ismael “El Mayo” Zambada para contener la expansión del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en el estado de Zacatecas, según revelan reportes de fuentes ministeriales.
El conflicto en suelo zacatecano va más allá de una pugna local; representa la defensa del perímetro estratégico de Sinaloa y Durango. Un eventual dominio por parte de la organización jalisciense en Zacatecas dejaría expuesta la frontera sur duranguense, bastión histórico del grupo de los Zambada. Ante esta amenaza, la cúpula de Los Mayos delegó en sus aliados de décadas la contención del avance enemigo.
EL ORIGEN EN EL TRIÁNGULO DORADO: DE PROVEEDORES LOCALES A LUGARTENIENTES
La historia del clan compuesto por los hermanos Felipe, Luis Alberto, Alejandro y José Luis Cabrera Sarabia comenzó a gestarse en 1996 en la región del Triángulo Dorado. Inicialmente enfocados en el acopio y suministro de amapola y marihuana para el Cártel de Sinaloa, su verdadero valor estratégico residió en la articulación de redes de traslado y en el dominio absoluto de la geografía serrana entre Durango, Chihuahua y Sinaloa.
Con el paso de los años, Felipe Cabrera Sarabia, apodado “El Inge”, escaló en la jerarquía criminal hasta convertirse en hombre de confianza de Ismael Zambada y Joaquín “El Chapo” Guzmán. Desde esa posición, coordinó cultivos a gran escala y el envío masivo de heroína hacia Estados Unidos, hasta su detención en diciembre de 2011 y posterior extradición.
Tras la caída de “El Inge”, la jefatura fue asumida por su hermano Alejandro, a quien autoridades estadounidenses vincularon con el tráfico de toneladas de estupefacientes a través del corredor fronterizo de Baja California, manteniendo la operatividad de la célula pese al cerco policial.
CRISIS SUCESIVAS Y LA RESTRUCTURACIÓN DE LA JEFATURA
El periodo entre 2012 y 2013 asestó golpes severos a la cúpula familiar. En febrero de 2012, Luis Alberto Cabrera Sarabia, alias “El Arqui”, fue abatido por elementos del Ejército Mexicano durante un operativo en la sierra de Durango. La acción militar derivó además en el arresto de al menos diez integrantes de la estructura operativa.
La racha de bajas continuó en 2013 con la captura de Alejandro Cabrera por parte de autoridades federales. Ante la neutralización de tres de los fundadores, el mando recayó en el menor de los hermanos, José Luis Cabrera Sarabia, quien reorganizó el grupo y afianzó su presencia en Durango y Chihuahua.
REDES DE PROTECCIÓN E INSTITUCIONALIZACIÓN DEL ROBO DE SEGURIDAD
La continuidad de Los Cabrera no solo responde a su conocimiento del terreno, sino a su capacidad de penetración en los cuerpos de seguridad. En 2018, expedientes del Ministerio Público Militar revelaron que al menos seis elementos de la SEDENA brindaban cobertura a la organización a cambio de pagos periódicos para omitir capturas.
Declaraciones ministeriales expusieron que presuntos operadores del clan fueron liberados hasta en dos ocasiones tras la entrega de sobornos por 100 mil pesos. En dichos procedimientos, los uniformados únicamente remitían ante la autoridad el armamento y la droga asegurada, dejando en libertad a los sospechosos.
LA ALIANZA INQUEBRANTABLE TRAS LA FRACTURA DEL CÁRTEL DE SINALOA
La relación de trabajo construida desde la década de los noventa definió la posición de Los Cabrera cuando el Cártel de Sinaloa colapsó internamente. Al momento de dividirse la organización entre Los Chapitos y Los Mayos, el clan de Durango optó por mantener su lealtad a la familia de Ismael Zambada.
Esta alineación permitió al grupo no solo conservar sus zonas históricas de influencia, sino ampliar sus atribuciones operativas dentro del esquema general de la facción, asumiendo tareas de mayor envergadura bélica y territorial.
ZACATECAS: LA ENCRUCIJADA ESTRATÉGICA DEL CENTRO-NORTE
El valor de Zacatecas radica en su conectividad vial: es la puerta de entrada que conecta a Durango con Aguascalientes, San Luis Potosí, Guanajuato, Coahuila y Nuevo León. Perder el control de sus carreteras implica ceder el paso a la movilización de enseres ilícitos, armas y recursos financieros.
Tras el repliegue de Los Zetas y el Cártel del Golfo, el CJNG intentó apoderarse de la entidad para construir un corredor continuo hacia el norte. Para frenar dicha maniobra, la facción de Los Mayos desplegó a Los Cabrera en municipios clave como Sombrerete, Fresnillo, Río Grande, Juan Aldama y la franja limítrofe entre Durango y Zacatecas.
Informes de inteligencia precisan que la presencia de Los Cabrera responde a un reparto de funciones: la cúpula de Los Mayos conserva la dirección estratégica, mientras que el clan duranguense aporta la fuerza operativa, los refugios y la logística de combate que mantiene estancado el avance del CJNG.
PUNTOS CLAVE
- Alianza estratégica: Los Cabrera son el brazo logístico y militar de Los Mayos para disputar Zacatecas frente al CJNG.
- Origen y liderazgo: La organización fue fundada en 1996 por los hermanos Cabrera Sarabia en el Triángulo Dorado.
- Reorganización por bajas: Tras la extradición de Felipe, la muerte de Luis Alberto y la captura de Alejandro, el mando recayó en José Luis Cabrera Sarabia.
- Complicidad institucional: En 2018 se documentó que militares recibían sobornos a cambio de liberar a integrantes del grupo y otorgarles protección.
- Importancia de Zacatecas: Es un nodo carretero vital hacia la frontera norte; su control evita que el CJNG amenace la frontera sur de Durango.
- División del trabajo: Los Mayos conducen las decisiones estratégicas, mientras Los Cabrera proveen células armadas y rutas logísticas en Sombrerete, Fresnillo, Río Grande y Juan Aldama.
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