Ajusco bajo vigilancia: drones, helicópteros y brigadas buscan a Ana Ameli

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La última imagen enviada por Ana Ameli.

LANOTA.-  La última vez que se supo de Ana Ameli García Gámez fue el 12 de julio. Tenía el cielo del Ajusco sobre su cabeza, el viento helado entre los árboles y una cita pendiente con la vida. Envió una foto a las 5:06 de la tarde desde el Pico del Águila. En ella, el horizonte se ve amplio, ella parece tranquila. Fue su último contacto.

Desde entonces, todo es incertidumbre, preguntas sin respuesta, y una madre que no descansa.

Vanesa Gámez, su madre, relata que Ana Ameli, de 19 años, estudiante de Biología en la UNAM, solía practicar senderismo. Aquella tarde tenía planeado reunirse con unos amigos para subir al Ajusco, pero ellos nunca llegaron. Aun así, ella subió acompañada de otro grupo.

“La vieron esperando a alguien”, relataría después un senderista. Luego la observaron descendiendo sola, haciendo señales con una lámpara. Después de eso: silencio.

“YO PIENSO QUE YA NO ESTÁ AHÍ”

Afuera de Palacio Nacional, entre lágrimas, Vanesa Gámez pidió ayuda al Gobierno. Suplicó que no dejen de buscarla, que la difusión sea masiva, que se escarbe cada rincón del Ajusco y más allá.

“El tiempo se agota y yo pienso que mi hija ya no está ahí… a lo mejor alguien la tiene”, dijo con la voz entrecortada.

Vanesa teme lo peor. Cree que pudo ser una trampa. Cree que alguien más la esperaba allá arriba. Cree, sobre todo, que Ana Ameli necesita ser encontrada ya.

UN RASTRO ENTRE NIEBLA, TIERRA Y ÁRBOLES

La Fiscalía de la Ciudad de México, en conjunto con Protección Civil, la Comisión de Recursos Naturales, bomberos, equipos civiles de rescate y colectivos de familiares, mantiene un operativo terrestre y aéreo en la zona del Ajusco.

Helicópteros y drones sobrevuelan el bosque. Brigadas de búsqueda caminan cerros, cañadas, riscos. Cada día que pasa se vuelve más urgente encontrarla.

Senderistas, voluntarios, amigos y desconocidos han compartido su imagen en redes sociales, han acudido a los caminos por donde podría haber pasado. Se aferran a que aún esté viva. Se aferran a que aún pueda regresar.

LA JOVEN QUE BUSCABA VIDA ENTRE LA NATURALEZA

Ana Ameli mide 1.61 metros. Tiene un apéndice auricular en la oreja derecha, un lunar en el labio inferior, un diente frontal astillado. Ese sábado vestía chamarra blanca con forro azul, sudadera y pantalón verde tipo militar, botas de montaña color café.

Es estudiante de Biología. Amaba la naturaleza. Se perdía entre árboles para entenderla. Hoy, es la naturaleza misma la que parece habérsela tragado.

Pero su madre no lo acepta. No aún. “Yo sé que ella no está allá arriba, yo lo siento, y por eso pido que se la busque diferente”.

UNA FOTO. UNA MONTAÑA. UNA MADRE.

La imagen que mandó desde el Pico del Águila sigue circulando. Es la última prueba de que estuvo ahí. Que subió. Que miró hacia el valle.

Hoy, la montaña guarda silencio. Y su madre solo espera romperlo con una noticia.

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