LANOTA.- Cuando Martha Patricia Alcocer entró al quirófano aquel 4 de febrero en la clínica del ISSSTE en León, Guanajuato, llevaba consigo una esperanza sencilla: resolver un problema de meniscos con una cirugía ambulatoria y volver pronto a su vida. Pero lo que parecía un procedimiento de rutina se convirtió en una pesadilla quirúrgica que la llevó a ingresar 13 veces al quirófano, terminó con una reconstrucción parcial de rodilla y le dejó profundas secuelas físicas y emocionales.
Martha, abogada administrativa del área jurídica del ISSSTE en Celaya, no tenía previsto terminar atrapada en un laberinto de negligencia médica en la misma institución a la que ha dedicado años de servicio. El mismo sistema que debía protegerla, la dañó.
UNA INFECCIÓN EVITABLE, UN INFIERNO EVITADO
La cirugía fue rápida, sin complicaciones aparentes. Dos pequeñas incisiones y la promesa de una pronta recuperación. Pero días después, dolores insoportables la obligaron a regresar. Fue entonces cuando descubrieron sangre acumulada en la rodilla. Le drenaron la herida. Luego vino más dolor, más fiebre, más incertidumbre. En una revisión posterior, los médicos detectaron líquido dentro de la rodilla, señal inequívoca de que algo iba mal.
En cuestión de días, pasó de ser una paciente ambulatoria a estar internada por 58 días seguidos, sometida a más de una docena de procedimientos quirúrgicos para limpiar la zona, controlar la infección y reparar el daño.
El diagnóstico fue brutal: una bacteria pseudomona, presuntamente contraída dentro del quirófano del hospital. Una infección hospitalaria grave, que según el personal del hospital, no era el primer caso.
SABÍAN DEL RIESGO… Y AUN ASÍ NADIE HIZO NADA
“Me dijeron que no era la primera vez que alguien se infectaba ahí dentro”, denunció Martha, con voz cansada, después de meses de dolor y rehabilitación. Esa frase, soltada por un empleado del ISSSTE con aparente naturalidad, la dejó helada. ¿Cuántos más han caído sin que nadie rinda cuentas?
Su caso destapa lo que muchos temen: que en los quirófanos del ISSSTE se esté operando con condiciones que ponen en riesgo la vida y la salud de los pacientes, y que no hay consecuencias para quienes permiten que estas bacterias proliferen en zonas que deberían estar esterilizadas.
UNA RESPUESTA TARDÍA, UNA INVESTIGACIÓN IGUAL
La indignación creció cuando el ISSSTE, presionado por las declaraciones de Martha, emitió un comunicado. Afirmaron que todo se hizo “bajo protocolos” y que ya se abrió una “investigación interna”. También aseguraron que Martha evoluciona “favorablemente”.
Pero ¿qué clase de protocolo permite que una paciente termine 58 días internada por una cirugía de meniscos? ¿Qué control de calidad opera en quirófanos donde se admiten casos repetidos de bacterias? ¿Cuántas más deben sufrir antes de que alguien rinda cuentas?
Martha no quiere indemnizaciones. Quiere justicia. Y sobre todo, quiere que nadie más tenga que vivir lo que ella vivió.
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