LANOTA.– La Fiscalía General de Estados Unidos solicitó formalmente que Miguel Ángel “El Z-40” y Omar Treviño Morales “El Z-42”, exlíderes del cártel de Los Zetas, no sean sentenciados a la pena de muerte, a pesar de enfrentar cargos federales por delitos graves como narcotráfico, crimen organizado transnacional y violencia extrema. El caso se desarrolla en la Corte Federal del Distrito de Columbia, donde ambos criminales fueron trasladados desde México en marzo de 2025.
LOS CRÍMENES DETRÁS DE LOS NOMBRES
Los Treviño Morales no son simples señalados: desde su control de Los Zetas, coordinaban masacres, asesinatos selectivos y tráfico de drogas hacia Estados Unidos, incluso desde prisión en México. Entre sus crímenes más notorios está la masacre de Allende, Coahuila, en 2011, conocida internamente en el cártel como “la purga de marzo”.
La Fiscalía estadounidense ha presentado evidencia masiva: casi cinco millones de archivos, cerca de 490 mil llamadas interceptadas, transcripciones de conversaciones y documentos judiciales. Todo apunta a una estructura criminal bien organizada, operando durante más de una década y causando estragos tanto en México como en territorio estadounidense.
¿POR QUÉ NO LA PENA DE MUERTE?
La decisión de no buscar la pena capital tiene motivos estratégicos y diplomáticos claros. México ha presionado firmemente para evitar la ejecución de sus ciudadanos en Estados Unidos, invocando principios de derechos humanos y soberanía. Además, la Fiscalía estadounidense busca facilitar cooperación futura en casos de crimen organizado y narcotráfico, evitando que la pena de muerte complique negociaciones o extradiciones posteriores.
El documento enviado a la juez Trevor McFadden subraya que esta medida es respetuosa y autorizada por el Departamento de Justicia, incluyendo la firma de representantes de la sección de Narcóticos, como Sophia Juárez.
UN ESCENARIO COMPLEJO
El caso no sólo es legal, sino también político. La próxima audiencia, programada para el 14 de octubre de 2025, definirá cómo seguirá el proceso, y si se explorarán posibles acuerdos de culpabilidad o reducción de penas. Mientras tanto, la reciente designación de Los Zetas como organización terrorista extranjera refuerza la gravedad de sus crímenes y la atención internacional sobre México en la lucha contra el narcotráfico.
Aunque la pena de muerte no será solicitada, la magnitud de los delitos de “El Z-40” y “El Z-42” sigue subrayando la brutalidad de Los Zetas y la complejidad de la justicia internacional en casos de crimen organizado. La estrategia estadounidense busca equilibrar la aplicación de la ley, la diplomacia y la cooperación con México, mientras el país observa de cerca cómo se imparte justicia a dos de los criminales más infames de su historia reciente.
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