“Nos dejaban amarrados al sol”: María detalla torturas en rancho de Teuchitlán

Facebook
Twitter
LinkedIn
Pinterest
Pocket
WhatsApp
María dio más testimonios sobre el horror de Teuchitlán.

LANOTA.MX.  “Nosotros fuimos porque nos ofrecieron un buen trabajo. Nos dijeron que era en un rancho de siembra de fresa y durazno. Pero cuando llegamos, todo era mentira”. 

Así comienza el relato de “María”, una mujer que asegura haber estado reclutada durante tres años en un rancho ubicado en Teuchitlán, Jalisco, un lugar que describe como un centro clandestino de exterminio y que, según su testimonio, estaría vinculado a la desaparición de los cinco jóvenes de Lagos de Moreno en agosto de 2023.

María compartió detalles escalofriantes sobre lo que vivió en ese lugar. “Ese rancho no es nuevo. Lleva operando desde 2012 o 2013. Allí llegaban personas del gobierno, sabían lo que pasaba”, afirmó.

Su testimonio revive uno de los casos que más indignación ha generado en México: la desaparición de Roberto Olmeda, Diego Lara, Jaime Martínez, Dante Hernández y Uriel Galván, cinco amigos que fueron vistos por última vez el 11 de agosto de 2023, tras asistir a la Feria Lagos

Horas después, un video de extrema violencia comenzó a circular en redes sociales. En las imágenes, que nunca fueron confirmadas oficialmente, se veía a un hombre siendo obligado a asesinar a otro, mientras otros yacían en el suelo.

María asegura que los responsables de lo ocurrido con los jóvenes de Lagos de Moreno operaban desde el rancho de Teuchitlán. “Los jóvenes que eran amigos, que hicieron huelga los padres en la Fiscalía, que no se los pudieron entregar… Las personas responsables eran de aquí mismo, de este rancho”, declaró en uno de los audios reproducidos durante la entrevista.

EL INFIERNO EN EL RANCHO

María relató que fue captada mediante una oferta falsa de empleo. Un conocido le habló de una supuesta vacante, y luego recibió una llamada de alguien que se hizo pasar por una persona de confianza. “Cuando llegamos, nos percatamos de que estábamos en un lugar que nada tenía que ver con la siembra”, dijo. Al llegar, encontró a al menos otras 20 personas en la misma situación.

El rancho, según su descripción, era un lugar de horror. “Le puedo asegurar que más de 1,500 personas están ahí”, afirmó. Las víctimas eran obligadas a participar en la excavación de fosas, la calcinación de cuerpos y otras prácticas violentas. “Había un tractor donde metían a las personas, sin ropa, las dejaban tres o cuatro días amarradas al sol. Un doctor decía que, al estar caliente el cuerpo, al momento de triturarlo, se compactaba”, relató.

María también habló de casos de tráfico de órganos y abuso sexual de menores. “Llegaban con menores de edad. Los abrían ahí enfrente de nosotros. Y ahí quedaban”, dijo con voz entrecortada. Además, describió castigos brutales, como encerrar a las víctimas en jaulas con alambres de púas o arrojarlas a zonas con puercos hambrientos.

LA CONEXIÓN CON LAGOS DE MORENO

El testimonio de María cobra relevancia por su posible vínculo con el caso de los jóvenes de Lagos de Moreno. Tras su desaparición, la Fiscalía General de Jalisco localizó una finca en la zona conocida como La Orilla del Agua, donde se hallaron restos humanos, vehículos calcinados y herramientas con rastros de sangre. Aunque los indicios fueron vinculados al caso, no se ha logrado una identificación forense concluyente.

María asegura que el rancho de Teuchitlán y el caso de Lagos de Moreno están conectados. “Las personas responsables eran de aquí mismo, de este rancho”, insistió. Su relato coincide con las imágenes del video que conmocionaron al país, donde se veía a los jóvenes siendo forzados a cometer actos de violencia entre ellos.

LA COMPLICIDAD DE LAS AUTORIDADES

Uno de los aspectos más impactantes del testimonio de María es su afirmación de que autoridades del sexenio anterior tenían conocimiento de lo que ocurría en el rancho. “En esos lugares había muchas personas del gobierno en su momento, que estaban y sabían cómo se manejaban”, declaró.

Su relato no solo expone la brutalidad de los grupos criminales, sino también la posible complicidad de funcionarios públicos. “Ese lugar no tiene solo tres años, como lo dicen las noticias. Yo estuve ahí”, aseguró.

UN GRITO DE JUSTICIA

El testimonio de María es un llamado desesperado a la justicia. Su voz se suma a la de miles de familias que buscan a sus seres queridos en un país donde la impunidad y la violencia parecen no tener fin. “Nos obligaban a matar, a hacer cosas que no queríamos. Pero sobreviví para contarlo”, concluyó.

Mientras tanto, el caso de los jóvenes de Lagos de Moreno sigue sin resolverse, y el rancho de Teuchitlán se mantiene como un símbolo de la crisis de desapariciones forzadas en México.

Síguenos en @LaNotaDeMéxico

Facebook
Twitter
LinkedIn
Pinterest
Pocket
WhatsApp