Los estallidos y la central nuclear de Fordow tras el ataque.
LANOTA.- En una de las operaciones militares más arriesgadas y de mayor impacto estratégico en lo que va del siglo XXI, Estados Unidos bombardeó tres instalaciones nucleares clave del régimen iraní durante la madrugada del domingo, elevando al máximo la tensión en Medio Oriente y generando reacciones inmediatas de actores globales.
La ofensiva, bautizada como “Operación Martillo de Medianoche”, fue autorizada personalmente por el presidente Donald Trump, quien la calificó como una “espectacular operación militar” y aseguró que las instalaciones nucleares atacadas fueron “total y completamente destruidas”.
LOS OBJETIVOS: FORDOW, NATANZ E ISFAHÁN
Los bombardeos se concentraron en tres sitios neurálgicos del programa nuclear iraní:
- Fordow, un complejo subterráneo excavado en la roca cerca de Qom, clave para el enriquecimiento de uranio.
- Natanz, centro de desarrollo de centrifugadoras de última generación y uno de los emblemas del programa nuclear civil iraní.
- Isfahán, donde se almacena uranio procesado y opera una planta de conversión.
De acuerdo con el Pentágono, la ofensiva incluyó más de 125 aeronaves, entre ellas bombarderos furtivos B-2, cazas F-22, drones de reconocimiento y apoyo satelital en tiempo real. Se utilizaron al menos 75 bombas y misiles antibúnker, incluyendo las GBU-75, diseñadas específicamente para penetrar instalaciones subterráneas.
TRUMP: “IRÁN TIENE DOS CAMINOS: PAZ O TRAGEDIA”
Desde la Casa Blanca, Trump ofreció un mensaje a la nación donde justificó el ataque como un acto preventivo para impedir que Irán acceda a armamento nuclear. “La amenaza ha sido contenida. Irán se enfrenta a una elección: paz o tragedia. Actuamos con precisión y determinación”, afirmó.
El presidente también confirmó que la decisión se tomó tras semanas de negociaciones fallidas con Teherán, en medio de una creciente presión del Congreso republicano y de aliados como Israel y Arabia Saudita, quienes han alertado durante años sobre el “avance encubierto” del programa nuclear iraní.
LA REACCIÓN DE TEHERÁN: “UNA AGRESIÓN DIRECTA CON REPRESALIAS ASEGURADAS”
Horas después de los ataques, el presidente iraní Masud Pezeshkian declaró que su país responderá en el momento que considere adecuado. “Los estadounidenses deben recibir una respuesta por su agresión. Esta acción no quedará sin consecuencias”, afirmó tras una llamada con el presidente francés, Emmanuel Macron.
Por su parte, el ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, acusó a EE.UU. de violar el derecho internacional y advirtió que Irán “se reserva todas las opciones”. Además, un asesor del líder supremo, Ali Khamenei, señaló que “todas las bases militares estadounidenses en Medio Oriente son ahora objetivos legítimos”.
¿DAÑOS IRREVERSIBLES? EL OIEA EVALÚA EL IMPACTO
El director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, confirmó que las instalaciones de Natanz e Isfahán fueron gravemente dañadas, mientras que en Fordow se registraron “impactos directos” cuyo alcance aún está en evaluación. Pese a la magnitud de los ataques, el OIEA informó que no se han detectado fugas radiactivas hasta el momento.
Grossi convocó a una reunión de emergencia para el lunes, en la que participarán representantes de Rusia, China, la Unión Europea y países árabes. La comunidad internacional se prepara para un escenario de consecuencias imprevisibles.
ESCALADA REGIONAL: ISRAEL EN ALERTA, HEZBOLLAH Y HAMAS MOVILIZADOS
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, celebró la decisión de Trump como “histórica” y declaró que Estados Unidos “ha actuado para negarle al régimen más peligroso del mundo las armas más peligrosas del mundo”.
Israel permanece en estado de alerta máxima ante posibles represalias del eje de resistencia, que incluye a Hezbollah (Líbano), Hamas (Gaza) y los hutíes (Yemen), todos ellos financiados por Irán. Se han desplegado baterías antimisiles adicionales en Tel Aviv, Haifa y Jerusalén.
REPERCUSIONES GLOBALES: RIESGO NUCLEAR Y MERCADOS EN TENSIÓN
Rusia, a través de su canciller Sergei Lavrov, lanzó una advertencia inquietante: “La Tercera Guerra Mundial podría estar muy cerca”. Lavrov acusó a EE.UU. de actuar fuera del marco de la ONU y advirtió que “la humanidad se encamina hacia un caos total si se normalizan los ataques unilaterales contra países soberanos”.
Mientras tanto, el precio del petróleo Brent subió un 7% en las primeras horas del domingo, debido a la amenaza iraní de cerrar el estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del crudo mundial. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, pidió a China interceder ante Irán para evitarlo. “Una interrupción en Ormuz afectaría gravemente la economía global”, advirtió.
ESCENARIO FUTURO: ¿GOLPE DECISIVO O COMIENZO DE UNA GUERRA ABIERTA?
Aunque el Pentágono sostiene que la operación logró retrasar significativamente el programa nuclear iraní, expertos advierten que Teherán aún conserva reservas de uranio enriquecido, capacidad científica y apoyo popular, lo que le permitiría reconstruir a mediano plazo.
El asesor iraní Ali Shamkhani lo resumió en una frase inquietante:
“Aunque destruyan las instalaciones, el conocimiento no puede ser bombardeado. Las sorpresas continuarán”.
EPÍLOGO EN CONSTRUCCIÓN
Con las embajadas estadounidenses evacuando personal en Beirut, Bagdad y Riad, y el despliegue de la sexta flota en el Golfo Pérsico, la región se prepara para una etapa de alta volatilidad. Las próximas 72 horas serán cruciales para determinar si el ataque fue un movimiento táctico de contención o la chispa de un conflicto regional a gran escala.
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